La Unión Nacional de Avicultores (UNA) alertó que las importaciones de pechuga de pollo deshuesada procedente de Brasil pasaron de 90,000 toneladas en 2022 a más de 196,000 toneladas al cierre de 2025, un incremento de 118%. El sector acumuló pérdidas superiores a 27,000 millones de pesos entre agosto de 2025 y agosto de 2026, según estimaciones del organismo.
¿Cuál es el impacto concreto sobre el empleo y la producción nacional?
Lorenzo Martín, presidente de la UNA, precisó que por cada 1,000 toneladas de pechuga importada se dejan de criar cuatro millones de pollos y se frena la generación de 280 empleos. Bajo esa métrica, el flujo desde 2022 habría impedido la creación de más de 40,700 puestos de trabajo. La cadena avícola sostiene actualmente a más de 886,000 familias de forma directa e indirecta.
¿Por qué podría agravarse la situación?
La Unión Europea excluyó a Brasil el 12 de mayo de la lista de países autorizados para exportar carne de ave a su mercado, con entrada en vigor el 3 de septiembre, por incumplimiento de normas sobre antimicrobianos. La UNA proyecta que una parte del volumen rechazado por Europa podría redirigirse hacia México.
¿Qué medida solicita la industria?
El organismo pidió formalmente al gobierno federal y a la presidenta Claudia Sheinbaum eliminar la exención arancelaria vigente desde 2022 y sustituirla por un esquema de cupos de importación. La propuesta busca que el producto importado funcione como complemento del abastecimiento nacional, no como factor de desplazamiento de la producción local.
El sector tiene planeadas inversiones por 3,500 millones de dólares para el periodo 2026-2030, con capacidad de generar 18,000 empleos directos.
Con información de El Economista
