62.5 % de quejas laborales del T-MEC son en la industria automotriz

La industria automotriz mexicana concentra más de la mitad de las quejas bajo el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC. De los 48 casos registrados hasta la primera quincena de julio, 30 se relacionan directamente con empresas fundamentales de este sector, alcanzando un 62.5% del total.

Alex Covarrubias, coordinador de la Red Innovación y Trabajo en la Industria Automotriz Mexicana (RedItiam), afirma: “Si se considerara la enorme cantidad de empresas que existen en el sector automotriz, ha sido el más señalado. Cerca del 90% de los casos presentados bajo este mecanismo se relacionan con esta industria”.

El análisis Industria automotriz y estrategias de consolidación, publicado por El Colegio de San Luis, revela que la atención hacia este sector responde a que el control de sindicatos corporativos permitía mantener salarios bajos, lo que creaba una ventaja competitiva basada en la precariedad.

Angela Angón Martínez, abogada laboralista experta en derecho colectivo, señala: “La industria automotriz está bajo un mayor escrutinio debido al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y a su dependencia de las exportaciones, eso ha provocado que las empresas sean más cuidadosas a diferencia de, por ejemplo, el sector agrícola, donde hay incluso más violaciones de derechos laborales”.

Andrea Medrisself Mendoza Pérez, secretaria general adjunta en la Federación Obrera Nacionalista, explica: “Existe un patrón muy claro y la mayoría de los casos corresponden a injerencia patronal. De los 48 casos presentados, alrededor de 35 tienen ese origen, esto refleja parte de la cultura laboral que existía en México antes de la reforma”. Agrega que los empleadores acostumbraban decidir con qué sindicato firmar un contrato colectivo y el papel que tendría la organización sindical.

En el marco de la revisión del T-MEC, el capítulo laboral enfocado en el sector automotriz será un punto clave. Alex Covarrubias señala: “El crecimiento de la industria en México comenzó a verse como una de las causas de la pérdida de inversiones en Estados Unidos. La narrativa fue que las plantas que llegan son plantas que dejan de instalarse en Estados Unidos, por lo que también se pierden empleos”.

El coordinador añade que en Canadá y Estados Unidos la tasa de empleo automotriz se invirtió, mientras que en México se alcanzaron 1.2 millones de puestos más por los salarios pagados, fenómeno descrito como dumping social.

Alex Covarrubias menciona: “La percepción desde Estados Unidos es que en México se siguen violando los derechos laborales y que los salarios continúan siendo insuficientes. Como especialista cercano a la industria puedo decir que es cierto. México se ha ido quedando sin cartas de negociación, mientras que Estados Unidos, y en menor medida Canadá, han fortalecido las suyas”.

Por su parte, Andrea Medrisself Mendoza Pérez argumenta que el mecanismo ha generado un daño reputacional que obligó a las empresas a implementar programas de compliance laboral para prevenir conflictos y cuidar los derechos colectivos. Aunque las condiciones laborales han mejorado, esto se ha dado casi en exclusiva en las empresas donde operó el MLRR, logrando incrementos salariales de entre el 50% y el 100%.

Con información de El Economista