La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) solicitó formalmente endurecer las reglas de origen automotrices del T-MEC en el marco de la Revisión Conjunta 2026, a pesar de que el acuerdo ya contempla el Contenido de Valor Regional (CVR) más alto de cualquier tratado comercial vigente: 75%.
¿Cuál es el argumento de la USTR para reforzar estas reglas?
En su tercer informe al Congreso estadounidense sobre el impacto del T-MEC en el sector automotriz, la USTR señaló que el contenido de origen estadounidense en vehículos producidos en México y Canadá está disminuyendo, mientras que el déficit comercial automotriz con México se mantiene persistentemente alto. Identificó como vulnerabilidad crítica la dependencia de semiconductores, placas de circuitos y pantallas provenientes de economías no de mercado o terceros países.
La posición de la USTR incluye tres objetivos centrales:
- Incentivar mayor contenido estadounidense y norteamericano en la cadena de suministro automotriz.
- Limitar o desalentar expresamente la dependencia de insumos de terceros países, especialmente en vehículos eléctricos y autónomos.
- Simplificar las reglas de origen para facilitar el cumplimiento de proveedores pequeños y medianos.
¿Tiene el presidente Trump autoridad legal para modificar estas reglas por su cuenta?
El Congreso estadounidense advirtió en un análisis reciente que el Ejecutivo enfrenta restricciones legales. Las reglas de origen preferenciales en tratados de libre comercio son negociadas entre las partes y aprobadas por el Congreso como parte de la legislación de implementación. Hasta la fecha, Trump no ha solicitado al Congreso la Autoridad de Promoción Comercial (TPA), proceso que puede tardar meses o años, y que sería necesaria para negociar y ratificar cambios de fondo al acuerdo.
Con información de El Economista
