México, Perú, Guatemala y Ecuador solicitaron ante la USTR exenciones a los aranceles de entre 10 % y 12.5 % propuestos por Estados Unidos bajo la Sección 301, argumentando que cuentan con marcos legales para combatir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro y que no existe evidencia de importaciones irregulares hacia el mercado estadounidense.
La USTR abrió tres días de audiencias públicas para sustentar gravámenes a 59 países y la Unión Europea por presunta aplicación laxa de prohibiciones a la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso, en el marco de la Sección 301. Los nuevos aranceles son vistos como sustitutos del recargo temporal del 10% impuesto en febrero, cuya vigencia vence el 24 de julio.
¿Qué argumentó México?
Ernesto Acevedo Fernández, subsecretario de la Secretaría de Economía, afirmó que “”México ha hecho de la lucha contra el trabajo forzoso una prioridad seria”” y que el arancel adicional del 10 % castigaría injustamente a miles de empresas mexicanas que cumplen la ley.
Añadió que “”no hay evidencia de importaciones realizadas con trabajo forzoso que entren a Estados Unidos a través de México””. La propuesta de la USTR eximiría a bienes mexicanos que cumplan con el T-MEC.
¿Qué otras partes presentaron objeciones?
- Perú solicitó exención total, al señalar que no se acreditó carga concreta sobre el comercio estadounidense ni se cumplió el estándar probatorio de la Sección 301.
- Un grupo de 22 fiscales generales de estados demócratas calificó los aranceles de “”intento de encubrir aranceles amplios predeterminados”” y anticipó una posible impugnación judicial.
- Siderúrgicas solicitaron exención para el arrabio importado; sin ella, los gravámenes sobre arrabio procedente de Brasil podrían alcanzar 37.5% al combinarse con aranceles propuestos para ese país, según Brandon Farris, vicepresidente ejecutivo de la Steel Manufacturers Association.
La USTR evaluará los comentarios antes de emitir una determinación final.
Con información de El Economista
