Casi dos de cada tres dólares que EE. UU. compra a México son insumos para sus propias fábricas

Un informe de la Fed determinó que el 53% del auge exportador de México a EE. UU. fue impulsado por los aranceles a China, revelando el impacto de la "puerta trasera" asiática.

El movimiento diario de mercancías en la frontera entre México y Estados Unidos revela una realidad que trasciende el consumo directo: las plantas mexicanas se han convertido en una extensión de las líneas de producción estadounidenses.

Corporativos globales de alta tecnología como Amphenol, CNH Albany International operan bajo un modelo de ida y vuelta donde los componentes cruzan la frontera para recibir procesos especializados y regresar de inmediato al mercado estadounidense.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Estados Unidos (NAM), el 64 % de todas las importaciones que la Unión Americana realiza desde México corresponde a materiales industriales, partes, componentes, maquinaria y equipo destinados a integrarse en procesos de manufactura locales.

Esto significa que casi dos de cada tres dólares gastados en productos mexicanos se inyectan primero a las fábricas estadounidenses para generar valor, desmitificando la percepción de que el comercio trilateral compite directamente con el productor norteamericano.

El desplazamiento de China y el análisis de la Fed

Esta dinámica de coinversión modificó el mapa del comercio global de forma acelerada. Entre 2018 y 2025, las importaciones estadounidenses desde México crecieron un 55 %, mientras que las compras a China se desplomaron un 43 %.

Un informe técnico publicado por economistas de la Reserva Federal (Fed) concluyó que el 53 % del incremento total de las exportaciones mexicanas hacia EE. UU. se explica directamente por los aranceles punitivos aplicados al gigante asiático, lo que subraya el peso de la política arancelaria en la reorientación de las cadenas de suministro. del 47 % restante, el 35 % obedece al crecimiento tendencial natural de la productividad mexicana y el 12 % a factores diversos.

Sin embargo, el documento de la Fed introduce matices sobre los flujos comerciales: de ese 53 % de ganancias atribuibles a la guerra comercial, alrededor de una cuarta parte (14 puntos porcentuales) refleja estrategias chinas de “puerta trasera”, es decir, la reubicación física de inversiones y plantas de producción de origen chino en parques industriales de México.

Por el contrario, la práctica del transbordo directo de mercancías (enviar productos terminados de China a través de aduanas mexicanas solo para eludir aranceles) representó apenas el 1 punto porcentual, desbancando las acusaciones reiteradas de diversas organizaciones políticas en Washington.

El reto del contenido asiático ante la revisión del T-MEC

A pesar de la sólida integración —donde las exportaciones mexicanas promedian un 40 % de contenido estadounidense y un 25 % canadiense, frente a un magro 4 % de contenido estadounidense en los productos fabricados en China—, el bloque enfrenta un debate creciente por la avanzada de insumos provenientes de otras economías asiáticas.

Datos del Observatorio Legislativo de Asuntos Globales de la Cámara de Diputados de México exponen que, entre 2016 y 2025, las importaciones mexicanas de bienes chinos crecieron un 92 %, mientras que las compras a Vietnam se dispararon un 457 %, pasando de 4,000 millones de dólares a 22,400 millones de dólares.

Esta triangulación de insumos intermedios alimenta las dudas en los círculos políticos de Washington sobre si México opera como un productor regional genuino o como una plataforma de ensamble final para componentes asiáticos.

De cara a la próxima revisión del T-MEC, los fabricantes estadounidenses defienden la preservación del acuerdo trilateral debido a los 63,000 millones de dólares en inversión extranjera directa acumulada en la manufactura mexicana.

No obstante, las corporaciones norteamericanas exigen que el proceso de modernización incluya de manera prioritaria la digitalización de trámites aduaneros, el blindaje a inversiones en minerales críticos, la integración energética regional y la resolución expedita de disputas comerciales para frenar la pérdida de ingresos arancelarios en el bloque.

Con información de Expansión y El Economista.