El presidente estadounidense Donald Trump declaró que no busca una simple renovación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), una postura que prepara el escenario para prolongadas negociaciones bilaterales durante los próximos meses.
Las tres naciones socias tienen como fecha límite el 1 de julio para indicar formalmente si desean prorrogar los términos del acuerdo por otros 16 años. En caso de no concretarse esta renovación, y a menos que alguno de los países decida retirarse por completo, el tratado comercial seguirá en vigor de manera regular, aunque quedará sujeto a revisiones de carácter anual hasta el año 2036.
Al ser cuestionado en la Casa Blanca sobre el plazo establecido, Donald Trump afirmó a los periodistas que no busca renovarlo bajo las condiciones actuales. El mandatario estadounidense añadió que su país no necesita nada de lo que tienen Canadá y México, mientras que los dos socios latinoamericano y norteamericano necesitan todo lo que posee Estados Unidos.
A pesar de que México y Canadá se consolidan como los dos principales socios comerciales de Washington, las relaciones de intercambio se tensaron tras el retorno de Trump al poder. El origen de las fricciones radica en la imposición previa de aranceles a bienes mexicanos y canadienses, una medida tomada en represalia por lo que la administración estadounidense considera una incapacidad de Ciudad de México y Ottawa para frenar el tráfico de drogas y la migración en sus fronteras.
No obstante, dichos aranceles no afectan al grueso de los productos que ingresan a territorio estadounidense bajo el cobijo del tratado, los cuales representan más del 80% del flujo total de exportaciones según reportes de ambos socios.
El rumbo de las conversaciones bilaterales
Donald Trump insistió el miércoles en que ambas naciones vecinas tienen que tratarlos mejor. Esta declaración contrasta con las acciones de comienzos de mes, cuando México y Canadá solicitaron formalmente la extensión del acuerdo comercial por el periodo de 16 años previsto en el texto legal original. Ante esta petición, Washington optó por fragmentar el diálogo y abrir mesas de negociación bilaterales independientes con cada uno de los gobiernos.
En este proceso, los funcionarios de la administración estadounidense elogiaron la disposición y el enfoque que ha mostrado México en las conversaciones. Por el contrario, la perspectiva hacia Canadá no es favorable, manifestando disconformidad con la postura de su primer ministro Mark Carney, quien se ha transformado en uno de los críticos más prominentes de las políticas de Trump a nivel internacional.
Tras una primera ronda de negociaciones celebrada entre Estados Unidos y México durante el mes de mayo, las delegaciones tienen programado un nuevo encuentro la próxima semana en la ciudad de Washington para dar continuidad al proceso.
Con información de El Economista
