El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que México sostendrá una segunda ronda de diálogos formales con Estados Unidos del 27 al 29 de mayo, de cara a la revisión programada para julio del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El funcionario calificó las mesas de negociación como “complejas y difíciles”, definiendo la postura del Gobierno mexicano bajo la premisa de avanzar con paso firme para mitigar la incertidumbre en los mercados.
La estrategia de la Secretaría de Economía se centra en reorganizar las cadenas productivas regionales para reducir la dependencia compartida frente a los mercados asiáticos.
Ebrard planteó un esquema de co-producción trilateral que incremente el volumen de manufacturas en Norteamérica y demandó coherencia en las reglas de origen, argumentando que la profunda integración económica bilateral impide a Washington fabricar componentes esenciales a los mismos niveles de costo que el mercado mexicano.
Prioridades bilaterales y la postura de Canadá
Previo al inicio de las mesas de trabajo, México reportó avances en la agenda de vinculación con Canadá tras una misión empresarial en Toronto y Montreal, la cual consolidó una inversión inicial de 2,000 millones de dólares para la producción de principios activos farmacéuticos (APIs) en el estado de Hidalgo. Si bien Ottawa mantiene prioridades específicas en los sectores de acero, madera y energía, Ebrard anticipó que los tres socios abordarán de manera conjunta la regulación aduanera, las normas sanitarias y los mecanismos de solución de controversias.
Por su parte, Julie Poirier, consejera de Política Comercial de la Embajada de Canadá en México, enfatizó en el foro Finance Gathering que la preservación de la estructura trilateral del tratado no es negociable para su gobierno.
No obstante, especialistas de la consultora México, ¿Cómo Vamos? acotaron que, más allá de la coyuntura comercial externa, los principales frenos para la atracción de inversiones en el país corresponden a factores internos persistentes, tales como la inseguridad institucional, las debilidades en el estado de derecho y las señales mixtas en materia de consolidación fiscal.
El escenario central: Revisiones anuales hasta 2028
El área de Estudios Económicos de Banamex anticipó en su análisis técnico que las exigencias y el enfoque proteccionista de la administración de Donald Trump hacen poco probable una extensión automática de 16 años el próximo 1 de julio de 2026.
El escenario central del banco proyecta la activación de una posposición que forzará a los tres países a entrar en un esquema de revisiones anuales obligatorias hasta 2028.
Este esquema extendido de negociación implicará las siguientes variables macroeconómicas:
- Vigencia del tratado: el marco normativo del T-MEC y sus reglas de origen actuales se mantendrán vigentes mientras ninguna de las partes decida retirarse formalmente del bloque.
- Presión transaccional: Washington mantendrá condicionado el acceso comercial para buscar concesiones adicionales de manera paulatina, proyectando cerrar el acuerdo hacia 2028, antes del relevo presidencial en EE. UU.
- Costo en la inversión: las revisiones anuales prolongarán la incertidumbre financiera, afectando la formación bruta de capital fijo (que registra una caída anual del 6.3 %). Banamex incorporó estas métricas en sus pronósticos del PIB, estimando un crecimiento del 1.3 % para 2026 y del 1.8 % para 2027, anticipando además volatilidad cambiaria.
Ante este panorama, Fausto Gurrea Martínez, secretario técnico del Comité T-MEC en el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), puntualizó que el sector privado mantiene un frente común en Washington junto al Business Roundtable de EE. UU. y el Business Council of Canada con la convicción de que es preferible administrar un proceso largo a firmar un acuerdo apresurado que comprometa la competitividad de largo plazo del país.
Con información de El Financiero y Forbes México.
