Un análisis reciente del Congreso estadounidense confirma que los aranceles de la Sección 232, aplicados bajo el argumento de “seguridad nacional”, serán el tema central del debate de la revisión del T-MEC.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido tajante: la prioridad absoluta para el gobierno mexicano es mantener la operatividad del tratado y lograr la eliminación total de estos gravámenes.
Desde abril de 2025, EE. UU. impuso un arancel del 25% a las importaciones de vehículos, aunque otorgó exenciones parciales al contenido que cumple estrictamente con las reglas de origen del T-MEC.
No obstante, la Casa Blanca insiste en que la seguridad económica es sinónimo de seguridad nacional, justificando el uso de la Sección 232 para proteger una industria manufacturera que, según sus propios datos, se ha mantenido estancada frente a la competencia global.
El mapa arancelario de Estados Unidos
Mientras México busca recuperar su ventaja competitiva, otros socios comerciales ya operan bajo esquemas diferenciados:
- Reino Unido: La mayoría de sus vehículos pagan una tasa del 10%.
- Unión Europea, Japón y Corea del Sur: Sujetos a un arancel total del 15%.
El vacío legal de la “Amenaza”
Uno de los puntos más polémicos de la Sección 232 es que el término “amenaza a la seguridad nacional” no tiene una definición técnica en la ley. Esto ha permitido que la administración Trump utilice factores económicos para imponer restricciones comerciales, una interpretación que diversos grupos consideran excesiva.
Para México, el reto en la mesa de negociación de 2026 no solo será demostrar la eficiencia de su cadena de suministro, sino convencer al Congreso y a la USTR de que el T-MEC es la herramienta más efectiva para fortalecer la seguridad de la región sin necesidad de castigos arancelarios.
Con información de El Economista.
