México busca blindar el T-MEC y frenar la parálisis institucional

México inicia negociaciones del T-MEC con mayor apertura de EE. UU. El IMCO urge a reactivar comités técnicos y fortalecer el bloque regional frente al dumping asiático.

A pocos días de que inicie la primera ronda formal de negociaciones para la revisión del T-MEC (programada para la semana del 25 de mayo de 2026), el panorama económico de México oscila entre la urgencia institucional y un optimismo estratégico. 

Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advierte que el mayor riesgo para el país no es el texto del tratado, sino la “parálisis institucional” de los comités técnicos que han sesionado mínimamente, limitando la capacidad de resolver conflictos antes de que escalen a paneles legales.

En el sector industrial, la postura de Washington parece estar cambiando. Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la AMIA, reveló que se percibe una “mayor apertura” por parte de la administración estadounidense para lograr acuerdos, un respiro necesario considerando que el 80 % de la producción automotriz mexicana se exporta a ese país. 

No obstante, temas como la estricta regla de origen del 75 % y los aranceles de la Sección 232 al acero y aluminio siguen siendo focos de alta tensión.

Bloque contra el dumping y la apuesta por el talento

Para consolidarse como un socio confiable y no como una “puerta trasera” de productos asiáticos, el IMCO propone tres ejes de acción:

  • Trazabilidad en tiempo real: intercambio de información sobre certificados de molino para evitar triangulaciones de acero.
  • Movilidad Laboral: actualizar la lista de profesiones para visas temporales en sectores con escasez crítica en EU, como enfermería, autotransporte y agricultura.
  • Hub de Semiconductores: fortalecer los nodos de diseño y manufactura en Tijuana, Mexicali y Guadalajara, resolviendo los pendientes en energía (gas natural y electricidad).

México llega a esta revisión con una ventaja competitiva, sus exportaciones entran a EE. UU. con una tasa arancelaria promedio del 3.7 %, frente al 5.6 % de la Unión Europea. 

Mantener esta “ventaja relativa” será el objetivo primordial en las mesas de diálogo que definirán el rumbo del comercio trilateral hasta el año 2048.

Con información de Milenio y El Economista.