Tras la reforma publicada el pasado 1 de mayo, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ha quedado facultada para emitir una certificación laboral que valide el cumplimiento de los derechos fundamentales y la seguridad social en el campo.
Esta medida no solo busca dignificar el empleo rural, sino prevenir la activación del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC.
De acuerdo con el maestro en derecho laboral Pedro Estévez, esta certificación actúa como un filtro preventivo y auditable.
En un sector donde el 83.3 % de los 2.7 millones de trabajadores operan en la informalidad —según datos del INEGI—, la falta de contratos y registros de seguridad social representa un riesgo comercial crítico.
Sin documentos legales, las empresas no pueden acreditar el cumplimiento del Capítulo 23 del T-MEC, lo que abre la puerta a sanciones por violaciones a la libre asociación y negociación colectiva.
El peso del aguacate y la vigilancia de EE. UU.
El enfoque está puesto en productos estrella como el aguacate, cuyas exportaciones a Estados Unidos generan más de 3,500 millones de dólares anuales.
Dado que nuestro principal socio comercial vigila estrechamente que no se exporten productos fabricados bajo violaciones a las leyes locales, la certificación será clave para garantizar la ausencia de trabajo infantil y forzoso en toda la cadena, desde la siembra hasta la recolección.
¿Qué deben preparar las empresas?
Aunque las reglas de operación definitivas se publicarán en junio de 2026, las agroexportadoras deben comenzar a asegurar los siguientes puntos para obtener el certificado:
- Seguridad Social: inscripción obligatoria de todos los trabajadores al IMSS.
- Contratos: existencia de contratos individuales por escrito.
- Vivienda y transporte: proporcionar viviendas dignas y transporte seguro para jornaleros.
- Cero menores: garantizar que no exista participación de menores de edad en los procesos.
No obtener esta certificación incrementa el riesgo de enfrentar aranceles o paneles laborales.
Hasta la fecha, el MLRR se ha activado en 46 ocasiones, principalmente en manufactura y alimentos, por temas de injerencia patronal y discriminación sindical.
Con información de El Economista.
