Durante el periodo de enero a marzo de 2026, la economía mexicana registró una contracción del 0.8% en comparación con el trimestre previo.
Según la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este resultado representa la mayor caída para un primer trimestre desde el año 2020.
Las cifras, ajustadas por estacionalidad y descontando la inflación, revelan un retroceso simultáneo en las tres actividades económicas esenciales del país.
¿Qué sectores afectaron el desempeño del PIB? La caída fue liderada por las actividades primarias, que incluyen agricultura y pesca, con un descenso del 1.4%. Por su parte, las actividades secundarias, integradas por la manufactura, construcción y energía, retrocedieron 1.1%.
Finalmente, el sector terciario de servicios y comercio, que había mostrado resiliencia anteriormente, se contrajo 0.6%. Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base, señaló que es la primera vez desde finales de 2024 que los tres sectores caen al mismo tiempo.
¿Cuáles son las causas del debilitamiento económico?
Andrés Abadía, economista senior de Pantheon Macroeconomics, consignó que esta contracción refleja un deterioro generalizado y no puede leerse como un choque aislado, sino como un debilitamiento secuencial del dinamismo interno.
El experto atribuyó el resultado al menor consumo, la baja inversión de capital y condiciones financieras restrictivas. Asimismo, Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, subrayó que, bajo la estimación preliminar, el efecto acumulativo de la economía es de un estancamiento.
El consumo interno, que representa cerca del 70% del PIB, mostró signos de agotamiento. Gabriela Siller resaltó que este debilitamiento deriva de factores ocurridos en 2025, como el deterioro del mercado laboral, la caída en las remesas y la reconfiguración de las exportaciones.
Según la analista, se han reducido las exportaciones de alto valor agregado, como las automotrices, mientras crecen sectores de bajo valor como el ensamblaje de equipo de cómputo, lo cual no genera la derrama económica necesaria para impulsar la contratación o la inversión extranjera.
Respecto al sector servicios, analistas de Banorte sostuvieron que el sesgo bajista de las remesas en moneda local ha influido en la contracción.
Datos del Inegi sugieren que este sector enfrenta su primera caída desde 2019, con debilidades específicas en esparcimiento, comercio al por mayor y apoyo a los negocios. El dato final del PIB será presentado por el Inegi el próximo 22 de mayo.
Con información de El Economista
