Aunque el foco mediático de la revisión del T-MEC suele centrarse en la industria automotriz, el sector agropecuario se perfila como un punto de fricción crítica para 2026.
Kenneth Smith Ramos, exnegociador del tratado, advirtió que Estados Unidos buscará abrir mesas de negociación en materia agrícola con el objetivo de reducir su déficit comercial con México, país que actualmente goza de un sólido superávit en este rubro.
El peso del superávit agrícola
De acuerdo con datos del Banco de México, tan solo en el primer bimestre de 2026, el país registró un superávit de 965 millones de dólares en su balanza comercial agropecuaria con EE. UU.
Este desempeño exitoso convierte al sector en un blanco susceptible de restricciones comerciales, especialmente si Washington decide activar mecanismos de defensa ante el incremento de su déficit.
Temas clave en la agenda de la USTR
La Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR) ya tiene en la mira tres frentes principales que podrían tensar la relación bilateral:
- Biotecnología y maíz: tras el panel de controversia sobre el maíz transgénico (resuelto a favor de EE. UU.), Washington buscará fortalecer las disposiciones de biotecnología, un apartado innovador del T-MEC que exige transparencia y cooperación regulatoria.
- Estacionalidad y etiquetado: reglas como el etiquetado de país de origen para la carne de res son consideradas discriminatorias por México y podrían reactivar disputas históricas.
- Seguridad sanitaria: medidas fitosanitarias y el control de plagas, como el gusano barrenador del ganado, se integrarán a la discusión técnica para evitar que funcionen como barreras no arancelarias.
Estrategia de defensa mexicana
México, por su parte, no llegará con las manos vacías. La estrategia nacional se enfocará en defender el acceso de sus productos frente a medidas que considera proteccionistas y en reforzar la cooperación sanitaria para atender emergencias transfronterizas.
Smith Ramos subrayó que el capítulo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) será clave para garantizar que la ciencia, y no la política, guíe el intercambio de alimentos en Norteamérica.Con información de Reforma.
