México visualiza la próxima revisión del T-MEC como una oportunidad estratégica para captar la producción industrial que Estados Unidos busca relocalizar desde Asia.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que el objetivo es construir una política común en sectores donde la dependencia de países asiáticos supera el 85 %, tales como semiconductores, electrónica y farmacéutica.
Ebrard detalló que Washington pretende mover a Norteamérica al menos el 70 % de su consumo de semiconductores.
Actualmente, México participa con apenas el 4 % de esas compras, pero la meta del Gobierno federal es elevar esa cifra para producir al menos el 30 % de los componentes necesarios para la región. Asimismo, destacó el potencial en la industria farmacéutica para sustituir ingredientes activos que hoy provienen de China e India.
Una negociación bajo nuevas reglas
El funcionario reconoció que las conversaciones, que iniciarán formalmente el 26 de mayo, serán complejas debido a que la administración estadounidense actual privilegia un esquema de aranceles y reglas de origen sobre el libre comercio tradicional.
No obstante, subrayó que México mantiene una ventaja competitiva: el arancel efectivo que paga es inferior al 4 %, cifra significativamente menor al 30 % que enfrenta China o al 20 % de Vietnam.
El respaldo de la Iniciativa Privada
Por su parte, el sector privado mexicano, liderado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), impulsa una estrategia que resalta las inversiones nacionales en territorio estadounidense.
José Medina Mora, presidente del CCE, enfatizó el papel de empresas como Bimbo, que genera 22,000 empleos en 60 plantas en EE. UU., y Cemex, cuyas ventas en el mercado estadounidense ya superan a las del mercado mexicano.
Esta integración busca demostrar que México no solo es un exportador, sino un socio inversionista vital para la economía de la Unión Americana.
Con información de Forbes México y Reforma.
