El costo de la formalidad laboral en México continúa su tendencia al alza. Según el informe Taxing Wages 2026 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la carga fiscal para un empleado promedio alcanzó el 21.7% al cierre de 2025.
A pesar de acumular cuatro años de incrementos, México se mantiene como uno de los países con menor tributación sobre el trabajo dentro de la OCDE, cuyo promedio es del 35.1%.
Solo Chile (7.5%) y Colombia (0.0%) registran niveles inferiores. Sin embargo, el reciente aumento de 0.36 puntos porcentuales en el país fue impulsado por el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Este incremento se debe al “arrastre fiscal”: al aumentar los salarios nominales, los trabajadores saltan a tramos impositivos más altos, pagando más impuestos aunque su poder adquisitivo real no siempre mejore.
Un hallazgo crítico del informe es la ausencia de beneficios fiscales para las familias en México.
A diferencia de la mayoría de las economías desarrolladas, donde el apoyo familiar reduce significativamente la carga tributaria (el promedio OCDE baja al 26.2% para hogares con hijos), en México la carga del 21.7% es idéntica tanto para un soltero como para un trabajador con cónyuge y dos hijos.
Para mitigar este encarecimiento de la formalidad, la OCDE sugiere que México implemente mecanismos de indexación automática para proteger a los salarios más bajos del arrastre fiscal.
Asimismo, recomienda revisar la estructura de apoyos familiares para incentivar la creación de empleos de calidad y asegurar una distribución más equitativa de la carga tributaria, evitando que los costos de seguridad social desincentiven la contratación formal.
Con información de El Economista.
