México: clave en el desacoplamiento comercial de Asia

Especialistas advierten que la revisión del T-MEC obligará a las empresas en México a reconfigurar sus suministros y reducir la dependencia de componentes de Asia.

La revisión del T-MEC y la necesidad de reducir la dependencia de Asia están presionando a las empresas en México a reconfigurar sus cadenas de suministro. 

De acuerdo con especialistas, este entorno exigirá reglas de origen más estrictas y un mayor contenido regional en los productos manufacturados en América del Norte. 

Horacio Gómez, senior managing director de Ankura, afirmó que las empresas van a ser retadas a reimaginar sus procesos y deberán apoyarse en tecnología para modelar escenarios que optimicen la proveeduría global y reduzcan tiempos de traslado.

Este proceso de adaptación ocurre en un contexto de fragmentación comercial global. Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, advirtió sobre un proceso potencial de desacoplamiento de las cadenas productivas a nivel global, lo que obliga a las compañías a segmentar su producción según el mercado destino. 

Bajo este esquema, México mantiene su atractivo como plataforma manufacturera flexible, siempre que garantice que los insumos utilizados en exportaciones hacia Estados Unidos cumplan con las restricciones comerciales vigentes.

Por su parte, Enrique Perret, director ejecutivo de la US-Mexico Foundation, señaló que México se perfila como un destino estratégico ante el reacomodo provocado por el dominio industrial de China.

Aunque el país asiático compite con una capacidad instalada y sofisticación construida durante décadas, la búsqueda de reducción de riesgos en Norteamérica abre una ventana de oportunidad para la proveeduría mexicana. 

Al respecto, Kenneth Smith Ramos, ex-negociador del T-MEC, explicó que los aranceles a productos chinos han generado un efecto de sustitución favorable para los proveedores nacionales.

Finalmente, el reto para México no solo es externo, sino interno. Juan Carlos Ostolaza Cortés, director del Centro de Competitividad México, subrayó que la estrategia no debe basarse en precios bajos, sino en cercanía, flexibilidad y capacidad de respuesta. 

Esto implica que las pequeñas y medianas empresas deberán profesionalizarse y estandarizar sus procesos para integrarse efectivamente a las cadenas globales de valor, ante una “vara” de complejidad operativa cada vez más alta.

Con información de Reforma y Milenio.