Informalidad contractual afecta a 17.1 millones de trabajadores

Más de 17 millones de mexicanos trabajan sin contrato. Conozca los riesgos legales para empleadores y la importancia de formalizar la relación laboral en 2026.

En México, 17.1 millones de trabajadores subordinados carecen de un contrato laboral por escrito, según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Esta cifra representa el 41.4% de la fuerza laboral subordinada, lo que significa un repunte de 0.7 puntos porcentuales respecto al cierre de 2025.

Aunque la Ley Federal del Trabajo establece que la falta de este documento no priva al empleado de sus derechos, la ausencia de formalidad genera riesgos críticos para los empleadores.

Katia Everardo, consultora especializada en Relaciones Laborales de la firma Abarca y Asociados, afirma que el contrato se percibe erróneamente como una formalidad y no como un cumplimiento normativo. Everardo explica que, en la era laboral actual, el documento es una estrategia jurídica tanto para el trabajador como para el patrón.

En caso de una disputa legal, si no existe un contrato, las afirmaciones del trabajador sobre salarios, jornadas o prestaciones suelen tomarse como ciertas, ya que el empleador carece del elemento clave para acreditar lo contrario.

Por su parte, Vanessa Díaz, directora y fundadora de Laboral MX, expone que la falta de contrato es responsabilidad del patrón y lo deja sin elementos para defenderse en juicio.

Subraya que los empleadores pueden ser sujetos de diversas controversias al no tener forma de acreditar si los montos o beneficios reclamados por el colaborador son reales.

Además, puntualiza que el contrato es indispensable para rescindir una relación laboral por incumplimiento de funciones, ya que en el documento se detallan las actividades y obligaciones específicas del puesto.

La relevancia del tema ha impulsado propuestas legislativas para reforzar la obligación patronal de entregar copias del contrato antes de iniciar los servicios.

Las especialistas coinciden en que las empresas deben evitar formatos genéricos y personalizar los documentos según la industria y el tipo de contratación para brindar certeza jurídica y operativa a ambas partes.

Con información de El Economista