La reforma al artículo 123 de la Constitución, promulgada el pasado 3 de marzo, exige un cambio de enfoque en la gestión del tiempo de trabajo para asegurar la estabilidad y el crecimiento de los negocios sin abusar del pago de horas extra.
De acuerdo con Marcela Calderón, Socia de Legal Laboral de KPMG México, la transición de 48 a 40 horas semanales requiere un cambio de mentalidad en las organizaciones, dejando de lado la idea de que más horas de presencia equivalen a mejores resultados.
Para evitar un aumento en los costos operativos, la especialista señala que será indispensable rediseñar los flujos de trabajo, invertir en tecnología y migrar hacia indicadores basados en la productividad y el valor generado por cada hora efectiva.
Marcela Calderón presentó nueve recomendaciones estratégicas para que las áreas de Recursos Humanos preparen esta transición:
- Diagnosticar turnos y evaluar la dependencia de horas extra.
- Rediseñar turnos anualmente conforme a los límites legales aplicables en cada etapa de transición.
- Crear nuevos indicadores de productividad por hora.
- Ajustar los esquemas de compensación variable con base en nuevos KPI (indicadores clave de desempeño, por sus siglas en inglés) de productividad por hora.
- Actualizar contratos, el reglamento interior de trabajo y la política de tiempo extra.
- Capacitar al liderazgo.
- Implementar pruebas piloto y realizar ajustes.
- Monitorear los KPI de productividad.
- Mantener una gobernanza con límites internos claros.
Calderón concluye que estas acciones pueden y deben activarse de inmediato, ya que las directrices constitucionales sobre los límites de la jornada y el tiempo extra ya están establecidas, por lo que no es necesario esperar al año 2030 para iniciar la adaptación.
Con información de El Economista.
