EE. UU. ajusta aranceles al acero, aluminio y cobre

Estados Unidos modificó los aranceles a las importaciones de acero, aluminio y cobre para simplificar normativas y ajustar gravámenes en productos derivados.

El presidente Donald Trump firmó este jueves una proclamación que modifica los aranceles de seguridad nacional sobre las importaciones de acero, aluminio y cobre.

Los cambios buscan ajustar los gravámenes aplicables a productos derivados, simplificar el cumplimiento normativo y evitar la subdeclaración del valor de las mercancías.

Bajo el artículo 232 de la Ley de Comercio de 1974, Estados Unidos mantendrá un arancel del 50% sobre las importaciones de productos básicos de estos metales. No obstante, según informó un funcionario, la tasa se aplicará ahora sobre los precios pagados por los clientes estadounidenses.

La administración señaló que esta medida responde a que algunos importadores declaraban valores reducidos para disminuir sus costos.

Ajustes en productos derivados

La nueva normativa establece que se eliminará el arancel del 50% sobre productos derivados si el contenido de acero, aluminio o cobre es inferior al 15% de su peso total. Esto excluye del impuesto a artículos con contenido mínimo de metal, como frascos de perfume con tapones de aluminio o envases de hilo dental con cuchillas de acero.

Por otro lado, los productos derivados con un contenido metálico superior al 15% en peso tendrán un arancel reducido del 25%. Este porcentaje se aplicará sobre el valor total de la importación y no solo sobre el contenido de metal. Bajo este esquema, bienes como lavadoras o cocinas de gas estarán sujetos a dicha tasa fija.

Impacto y cumplimiento

El objetivo de la reestructuración es modificar un régimen que presentaba dificultades técnicas para los importadores al determinar el valor del contenido metálico en miles de productos, desde piezas de tractores hasta material ferroviario.

El funcionario del Gobierno indicó que, aunque para algunos productos el costo será superior y para otros inferior, los cambios no deberían generar una diferencia económica significativa respecto al régimen anterior. Sin embargo, se prevé un posible aumento en los ingresos arancelarios al aplicar la tasa del 50% sobre el valor total de venta de los metales básicos.

Con información de El Economista