Larry Rubin, presidente de la American Society de México, afirmó que el empresariado estadounidense impulsa un acuerdo de seguridad paralelo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Rubin sostuvo que este esquema permitiría atender el componente de seguridad en una vía separada para agilizar la revisión y preservar el marco trilateral, señalando como objetivos clave la reducción de extorsiones y robos en carreteras federales para proteger las cadenas productivas.
Durante una rueda de prensa el 23 de marzo, Rubin advirtió que existe una posibilidad del 40 % de que el pacto se convierta en un formato bilateral entre México y Estados Unidos, excluyendo a Ottawa.
El representante empresarial consideró esta opción factible debido a la complejidad legislativa y las prioridades de la agenda estadounidense, sumado a la presión del calendario político por las elecciones legislativas de noviembre en ese país.
Rubin señaló que la prioridad del sector privado es dar certidumbre jurídica a la inversión en industrias como energía, manufactura y tecnología.
En materia de seguridad, reconoció avances en México, aunque matizó que el rezago acumulado hace que apenas se esté tocando la superficie, por lo que la colaboración debe fortalecerse.
El líder de los empresarios estadounidenses defendió un T-MEC sólido que preserve el libre comercio, incluyendo la tasa cero de aranceles en sectores como el acero.
Asimismo, identificó al sector automotriz, los semiconductores y la energía como estratégicos para reducir la dependencia de otras regiones ante conflictos internacionales.
Sobre el tema energético, Rubin afirmó que México tiene una gran oportunidad para atraer inversión privada de largo plazo, asegurando que este sector podría convertirse en la joya de la corona para el país.
Con información de El Financiero.
