La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) inició una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para analizar si las políticas industriales de varias economías generan sobrecapacidad productiva que afecta al comercio estadounidense. Entre los países incluidos se encuentra México.
El proceso examinará prácticas que impulsan niveles de producción por encima de la demanda global y que pueden derivar en exportaciones masivas y desequilibrios comerciales. La investigación abarca a 16 economías, entre ellas China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Vietnam, India y México.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, afirmó que las investigaciones buscan evitar que la economía estadounidense absorba los excedentes productivos de otros países y reiteró el compromiso del presidente Donald Trump de relocalizar cadenas de suministro y fortalecer el empleo manufacturero en su país.
El documento de la USTR señala que la producción manufacturera global alcanzó 16.6 billones de dólares en 2024, mientras que la utilización de capacidad industrial se mantiene entre 75 % y 75.9 %, por debajo del nivel cercano a 80 % considerado eficiente para muchos sectores.
En el caso de México, la investigación menciona el tamaño del superávit comercial con Estados Unidos, que en 2025 fue de 197,000 millones de dólares, impulsado principalmente por el sector automotriz. También se refiere a la expansión de la capacidad productiva en industrias como la automotriz y la siderúrgica.
La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, indicó que por el momento no emitirá comentarios sobre el proceso.
La USTR abrió un periodo de consultas públicas en el que empresas y asociaciones podrán presentar comentarios hasta el 15 de abril de 2026, mientras que las audiencias comenzarán el 5 de mayo en Washington.
Tras este proceso, el gobierno estadounidense determinará si las prácticas analizadas constituyen acciones injustas y si procede aplicar medidas comerciales, incluidos aranceles.
Por su parte, el gobierno de China rechazó las acusaciones y calificó las investigaciones como una manipulación política, al señalar que la supuesta sobrecapacidad industrial es una afirmación falsa y advertir que las guerras comerciales no benefician a ninguna de las partes.
Con información de Expansión y El Economista.
