El Servicio de Administración Tributaria (SAT) opera con un modelo de fiscalización más digital, automatizado y predictivo, con el objetivo de recaudar 5.8 billones de pesos, la meta más alta registrada.
Este esquema implica menos auditorías tradicionales y más revisiones dirigidas mediante cruces de información e inteligencia artificial.
Cynthia Peña, vicepresidenta regional Legal y Compliance de ESTELA, señaló que el SAT es ahora más tecnológico y analítico, con auditorías basadas en patrones detectados por sistemas automatizados y no en selecciones al azar.
Además, se ha fortalecido el intercambio de información internacional y, al cierre de 2025, el organismo obtuvo 30,368 millones de pesos por multas fiscales, tres veces más que en 2019.
El nuevo enfoque obliga a empresas y contribuyentes a modernizar sus procesos de validación, almacenamiento y trazabilidad de datos fiscales.
De acuerdo con ESTELA, muchas organizaciones aún utilizan procesos manuales o sistemas no integrados, lo que aumenta el riesgo de errores, duplicidades o inconsistencias que pueden ser detectadas por la autoridad.
El SAT también ha intensificado la verificación de facturas y Comprobantes Fiscales Digitales (CFDI) para confirmar que respalden operaciones reales, por lo que es indispensable conservar y organizar adecuadamente la documentación.
Ante este entorno, las empresas requieren integrar sus procesos fiscales, contables, operativos y legales en una sola arquitectura tecnológica que permita validaciones en tiempo real, generación de alertas y trazabilidad completa ante auditorías.
También cobra relevancia la ciberseguridad, debido a la sensibilidad de la información fiscal. Según Peña, el cumplimiento fiscal en 2026 dependerá de contar con sistemas automatizados que funcionen como mecanismos de alerta y mantengan la información lista y validada para su envío oportuno al SAT.
Con información de Expansión.
