La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en una fase decisiva con posiciones claras en México y un debate intenso en Estados Unidos, donde el Congreso, el sector empresarial y los sindicatos perfilan el rumbo del acuerdo.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo que el mandato del gobierno mexicano es que el tratado continúe y se perfeccione en temas específicos. Confirmó que ya se avanza hacia la revisión formal, cuya conclusión está prevista para mediados de este año.
Entre los puntos prioritarios planteados por México en reuniones recientes en Washington destaca el arancel al acero y aluminio impuesto por el presidente Donald Trump, que Ebrard calificó como “disfuncional” y costoso. También subrayó que el gobierno ha sostenido consultas con sectores económicos nacionales, donde no se ha expresado oposición a la continuidad del acuerdo.
En paralelo, México y Estados Unidos anunciaron un plan de acción conjunto sobre minerales críticos, estratégicos para industrias tecnológicas, en el marco de la revisión.
Sin embargo, en Estados Unidos, la revisión no depende solo del Ejecutivo. La Ley de Implementación del T-MEC obliga a la Casa Blanca a consultar al Congreso antes de cada evaluación sexenal. Los comités de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes y de Finanzas del Senado tienen un papel central.
El senador republicano Mike Crapo, presidente del Comité de Finanzas, defendió el tratado como uno de los acuerdos con mayor respaldo bipartidista (89-10 en el Senado en 2020). Recordó que el comercio con México y Canadá sostiene alrededor de 13 millones de empleos en EE. UU. y que ambos países han invertido 775,000 millones de dólares en territorio estadounidense desde la entrada en vigor del acuerdo.
Sin embargo, reconoció pendientes en áreas como biotecnología agrícola, lácteos, comercio digital, energía, servicios financieros y propiedad intelectual.
El proceso incluye consultas públicas obligatorias y la presentación de un informe de la Oficina del Representante Comercial (USTR) al Congreso, lo que otorga a los legisladores capacidad de presión sobre el contenido de la revisión.
Sector empresarial: preservar el carácter trilateral
La Cámara de Comercio de Estados Unidos pidió formalmente preservar la naturaleza trilateral del acuerdo y otorgar certidumbre jurídica y regulatoria.
Argumentó que el T-MEC:
- Ha impulsado la inversión manufacturera (164% de aumento en inversión anual en vehículos tras su anuncio).
- Proporciona estabilidad a agricultores, manufactureros y prestadores de servicios.
- Permite cadenas de suministro integradas en sectores como automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos y textiles.
El organismo advirtió que reglas divergentes entre socios elevarían costos y fragmentarían la integración regional. En energía, propuso incluso avanzar hacia una alianza energética norteamericana.
También señaló preocupaciones sobre el entorno regulatorio en México, particularmente en materia judicial y energética, en relación con compromisos del tratado.
Renovación probable, pero con reglas más estrictas
El Citi Institute considera poco probable un colapso del tratado. Su escenario base es una renovación con concesiones de México y Canadá y reglas de origen más estrictas, especialmente para limitar la influencia de China en cadenas regionales.
Entre los posibles escenarios:
- Renovación con ajustes (escenario base).
- Revisión anual si no hay consenso inmediato.
- Acuerdos bilaterales independientes, riesgo no descartado aunque no central.
El informe subraya que el T-MEC brinda la certidumbre necesaria para construir cadenas regionales resilientes, aunque reconoce que Estados Unidos mantiene un déficit comercial creciente con México.
En contraste, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) rechaza una extensión automática del acuerdo. Argumenta que el déficit comercial de bienes de EU con México pasó de 125,000 millones de dólares al inicio del tratado a 263,000 millones en 2025.
La central obrera sostiene que:
- Persiste una brecha salarial significativa (2.76 dólares por hora en manufactura mexicana).
- El cumplimiento laboral en México es insuficiente.
- Se requiere un plan vinculante con metas y sanciones.
- Deben adoptarse medidas para frenar el ingreso indirecto de acero y vehículos eléctricos chinos vía México.
La revisión de 2026 será la primera bajo el mecanismo sexenal del tratado y podría redefinir reglas de origen, disciplinas energéticas y compromisos laborales. Mientras México apuesta por continuidad y ajustes puntuales, en Estados Unidos el Congreso, las empresas y los sindicatos empujan agendas distintas.
El resultado no solo definirá la arquitectura comercial de América del Norte, sino también la posición de la región frente a Asia y Europa en un entorno de competencia geoeconómica cada vez más intensa.
Con información de Forbes México, Expansión, El Financiero, Milenio y El Economista.
