Con el inicio del periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, comenzó la cuenta regresiva para la discusión y eventual aprobación de la reforma que reduce la jornada laboral semanal a 40 horas, con el objetivo de que entre en vigor el 1 de mayo de 2026.
Sin embargo, su impacto será limitado debido a la alta tasa de informalidad laboral en México, que deja fuera a casi tres cuartas partes de la población ocupada.
De acuerdo con un análisis del área de Análisis Económico de Banorte, basado en datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la población directamente beneficiada sería de 15.9 millones de personas, es decir, 26% de la fuerza laboral.
Este grupo corresponde a trabajadores formales con un solo patrón y jornadas mayores a 40 horas semanales. Si se excluye a los empleados del sector público, el universo potencial se reduce aún más.
Por su parte, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) estima que el beneficio alcanzará a 13.4 millones de trabajadores asalariados con jornadas superiores a 40 horas, mientras que otros 9.6 millones ya laboran 40 horas o menos y no verían cambios significativos.
El principal factor que limita el alcance de la reforma es la informalidad, que excluye a quienes no tienen contrato laboral ni acceso a seguridad social.
Si se incluyera este grupo, los beneficiarios potenciales se duplicarían hasta 31.3 millones de personas, equivalentes al 52% de la población ocupada, aunque la ley no aplica para ellos.
Por sectores, los más beneficiados serían los corporativos (62%), minería (59%) y comercio al por mayor (54%), mientras que los de menor incidencia serían educación (6%), sector primario (9%) y construcción (15%).
A nivel regional, el impacto sería mayor en estados industriales como Coahuila (44%), Nuevo León (42%) y Chihuahua (41%), y menor en entidades con alta informalidad como Oaxaca (10%), Guerrero (11%) y Chiapas (13%).
El estudio advierte que si la reducción de jornada encarece el empleo formal sin atender la informalidad, esta podría aumentar como válvula de escape del mercado laboral.
Por ello, los especialistas concluyen que la reforma solo logrará un efecto duradero si se acompaña de políticas que fortalezcan la formalidad y la productividad.
Con información de El Economista.
