Industria textil mexicana enfrenta rezago tecnológico

La industria textil mexicana arrastra más de una década de rezago estructural que hoy se traduce en falta de inversión tecnológica, caída de ventas y pérdida de competitividad frente a países con menores costos de producción. 

La industria textil mexicana arrastra más de una década de rezago estructural que hoy se traduce en falta de inversión tecnológica, caída de ventas y pérdida de competitividad frente a países con menores costos de producción. 

La entrada masiva de telas y prendas extranjeras, muchas asociadas a prácticas de dumping, redujo márgenes y frenó la modernización del sector, explicó Andrés Díaz Bedolla, CEO de Yumari.

Entre 2015 y 2023, el PIB del sector textil y de confección cayó 20%, al pasar de 119,607 millones a 95,050 millones de pesos, según datos del INEGI. 

La falta de recursos ha impedido invertir en maquinaria, innovación y nuevos materiales como modal, tencel o viscosa de bambú, demandados por marcas internacionales.

En 2024, México impuso aranceles de entre 5% y 50% a 544 fracciones arancelarias de productos textiles provenientes de países sin tratado comercial, como China, India, Corea del Sur y Turquía, con el objetivo de proteger la producción nacional. 

Según Salomón Rosas, director general de Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía, la medida busca estimular la planta productiva sin cerrar el comercio: “hay que cuidar lo que ya se produce en México”.

El desafío, apuntan los especialistas, es reconstruir el músculo productivo. En contraste, el caso de Telas Lafayette, en Colombia, muestra un modelo de integración tecnológica completa, con plantas de hilado, tejido, estampado y acabado en un mismo complejo industrial. 

Su director ejecutivo, Roy Azout, destacó que esta integración permite innovar en textiles funcionales y sustentables, como telas con PET reciclado y sistemas de inspección automática con inteligencia artificial.

Díaz Bedolla subrayó que México se ha rezagado en innovación frente a países como Colombia, que consolidaron cadenas productivas integradas y automatizadas. Advirtió que los aranceles solo ofrecen un alivio temporal: “Una política de protección puede tener resultados en el corto plazo, pero si la industria no tiene con qué defenderse, está destinada a morir”.

La coyuntura internacional ofrece una ventana de oportunidad ante la relocalización de cadenas de suministro (nearshoring), pero requiere inversión en tecnología, materiales sustentables y trazabilidad. 

Sin una estrategia industrial clara, la industria textil mexicana corre el riesgo de quedar fuera de los nuevos estándares globales de calidad e innovación.

Con información de Expansión.