El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer un arancel del 50% a todos los aviones vendidos en su país, en respuesta a la negativa de Canadá de certificar aeronaves de la empresa estadounidense Gulfstream Aerospace, con sede en Georgia.
La advertencia, difundida en redes sociales, amplía la ofensiva comercial de Trump contra el gobierno canadiense encabezado por el primer ministro Mark Carney.
La medida se suma a una amenaza previa de aplicar un arancel del 100% a las importaciones canadienses si Ottawa continuaba con su acuerdo comercial con China, ya concretado por Canadá.
Trump advirtió que también descertificará los aviones de fabricación canadiense, incluidos los jets ejecutivos Bombardier Global Express. Según la firma Cirium, existen 150 de estos aviones registrados en Estados Unidos, operados por 115 empresas.
John Gradek, profesor de gestión de aviación en la Universidad McGill, explicó que una descertificación por motivos comerciales no tiene precedentes, pues la certificación aérea se otorga por razones de seguridad. Señaló que la medida “es una cortina de humo” en medio de la creciente tensión entre ambos gobiernos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió a Carney que sus declaraciones contra la política comercial de Washington podrían influir en la revisión del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC).
El primer ministro canadiense negó haberse retractado de sus comentarios en el Foro Económico Mundial de Davos, donde criticó la coerción económica ejercida por grandes potencias, y reafirmó su intención de diversificar el comercio de Canadá mediante nuevos acuerdos internacionales.
Bombardier, con sede en Montreal, podría ser la compañía más afectada si se concreta la amenaza de Trump. En 2017, durante su primer mandato, el entonces presidente ya había impulsado aranceles contra un avión comercial de la firma canadiense, aunque posteriormente la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos determinó que no causó daño a la industria nacional.
Actualmente, Bombardier se enfoca en el mercado de jets ejecutivos y privados, junto con otros fabricantes como De Havilland Aircraft of Canada y Airbus, que también podrían verse impactados por una eventual escalada arancelaria.
Con información de El Financiero.
