T-MEC: Canadá anuncia una revisión “rigurosa” mientras EE. UU. amenaza con aranceles

La revisión del T-MEC, programada para iniciar en 2026, se perfila como una de las negociaciones comerciales más complejas de los últimos años. 

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para iniciar en 2026, se perfila como una de las negociaciones comerciales más complejas de los últimos años. 

El primer ministro canadiense, Mark Carney, advirtió que será una revisión rigurosa, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump ha elevado la tensión al calificar el acuerdo como “irrelevante” y amenazar con aranceles del 100% a Canadá si concreta nuevos pactos con China.

El T-MEC, vigente desde julio de 2020, atraviesa un periodo de tensión política y económica. La integración comercial construida en América del Norte durante tres décadas —donde las autopartes cruzan hasta ocho veces las fronteras antes del ensamblaje final— hace que una ruptura del tratado sea casi impensable, aunque los choques diplomáticos recientes han generado incertidumbre.

Desde el Foro Económico Mundial en Davos, Carney acusó que las grandes potencias “han comenzado a usar la integración económica como arma”, en alusión a las políticas arancelarias de Trump. 

Paralelamente, México mantiene una postura de prudencia, defendiendo la continuidad del acuerdo. La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el T-MEC es “conveniente para los tres países”, mientras el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viaja esta semana a Washington para continuar las conversaciones con sus homólogos estadounidenses.

La primera revisión formal del T-MEC está fijada para el 1 de julio de 2026, y su resultado podría definir tres escenarios:

  1. Extensión por 16 años, hasta 2042.
  2. Revisión anual, si alguno de los socios manifiesta inconformidad.
  3. Terminación del tratado, mediante un proceso formal de cancelación.

Analistas como Valeria Moy, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advierten que Trump podría buscar acuerdos bilaterales que otorguen ventajas directas a Estados Unidos, mientras mantiene bajo presión a México y Canadá. 

Otros expertos, como Ian Bremmer, describen este escenario como un “T-MEC zombi”, donde el tratado sigue vigente, pero sin avances sustantivos, generando incertidumbre prolongada para las inversiones.

Aun así, tanto en México como en Canadá, los gobiernos y el sector privado apuestan por preservar el bloque norteamericano. 

La Cámara de Comercio de Estados Unidos recordó que el acuerdo sustenta más de 13 millones de empleos estadounidenses y beneficia a más de 100,000 pymes exportadoras. Su vicepresidente, Neil Herrington, pidió una revisión “transparente y ordenada” y reconoció que todos los países han tenido rezagos en su cumplimiento, señalando a México en áreas como energía, comercio digital y propiedad intelectual.

Según información de El País, el director de la American Chamber of Commerce (AmCham) en México, Pedro Casas Alatriste, destacó que el verdadero contrapeso ante Trump son las empresas estadounidenses con inversiones en México, que presionan a favor de mantener la integración regional. “Estas compañías son las que están abogando porque sobreviva el T-MEC”, afirmó.

En la misma línea, el especialista Luis de la Calle insistió en que México debe defender su trato arancelario preferencial y negociar la eliminación de tarifas sobre acero, aluminio y cobre, recordando que esas medidas también afectan a la industria estadounidense.

La revisión del T-MEC ocurre en un contexto de elecciones intermedias en Estados Unidos, tensiones comerciales con China y un entorno global fragmentado. Sin embargo, los vínculos económicos entre los tres socios siguen siendo sólidos: el comercio entre México y Estados Unidos supera los 800,000 millones de dólares anuales, y la inversión estadounidense representa el 40% de la IED en México.

En este escenario, México se mantiene como defensor del acuerdo, Canadá explora rutas de diversificación, y Estados Unidos marca el ritmo de una negociación cargada de presión política. El resultado determinará si América del Norte consolida su integración o entra en una etapa de incertidumbre prolongada bajo la sombra del “T-MEC zombi”.

Con información de Forbes México y El País.