El fortalecimiento de las cadenas de suministro, el aumento del contenido regional y el fenómeno de nearshoring 2.0 proyectan un flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) de 2,400 millones de dólares en 2026 para la industria mexicana de autopartes, según Julio Galván, gerente de Estudios Económicos de la Industria Nacional de Autopartes (INA).
A pesar de la incertidumbre generada por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), México alcanzó en octubre de 2025 una participación récord de 46.2% en el mercado estadounidense de autopartes, consolidándose como el principal proveedor de componentes automotrices de Estados Unidos, por encima de Canadá y Asia.
El dinamismo del sector se explica por la ampliación de plantas existentes y la demanda creciente de contenido regional bajo las reglas del T-MEC. Sin embargo, la IED acumulada de 2025 cerró en 2,200 millones de dólares, ligeramente por debajo del año previo, aunque con un repunte de 7.3% en el tercer trimestre.
Galván señaló que el sector de autopartes seguirá siendo un motor de la economía mexicana, impulsado por la recuperación de la producción automotriz estadounidense. Además, anticipó un reacomodo regional en 2026 con nuevos proyectos productivos y ajustes en plataformas de manufactura.
En contraste, Manuel Montoya, presidente del Clúster Automotriz de Nuevo León (Claut), describió un entorno de “modo supervivencia” para las empresas proveedoras mexicanas, afectadas por la pausa en inversiones en electromovilidad, los aranceles estadounidenses y la incertidumbre comercial derivada de las declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha calificado al T-MEC como “irrelevante”.
Aunque la producción nacional se mantiene activa —con 3.95 millones de vehículos ensamblados en 2025 y una caída moderada de 3.75% en autopartes—, la industria enfrenta márgenes presionados y proyectos detenidos, incluida la cancelación de la inversión de Tesla.
Montoya advirtió que la prioridad del sector es eliminar los aranceles y preservar un esquema de libre comercio que garantice certidumbre a la cadena de valor automotriz.
También subrayó el riesgo de mantener una alta dependencia de insumos asiáticos, especialmente de China, e instó a impulsar el desarrollo de proveedores Tier 2 nacionales.
Pese a las tensiones, el sector mantiene optimismo moderado. Los analistas coinciden en que México continuará siendo clave en la competitividad automotriz de Norteamérica, con capacidad industrial, talento técnico y ventajas logísticas que le permitirán conservar su liderazgo, incluso en un escenario de renegociación del T-MEC.
Con información de El Economista y Expansión.
