Especialistas proponen fortalecer la protección de derechos del MLRR del T-MEC

A más de cuatro años de su implementación, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC ha dejado de ser un experimento para convertirse en uno de los instrumentos más sensibles de la relación comercial trilateral

A más de cuatro años de su implementación, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC ha dejado de ser un experimento para convertirse en uno de los instrumentos más sensibles de la relación comercial trilateral, con impactos directos en empresas, sindicatos y en la aplicación del Capítulo Laboral del tratado.

De acuerdo con Pablo Franco Hernández, especialista de ILAW NETWORK, el mecanismo ha llegado a un punto de inflexión que exige una revisión profunda de su alcance jurídico y su lógica de operación. 

En su opinión, el reto no es mantenerlo o eliminarlo, sino transformarlo en una herramienta efectiva de garantía de derechos humanos laborales, más allá de su lectura como instrumento comercial.

La discusión se da en vísperas de la revisión del T-MEC prevista para mediados de 2026, en la que los gobiernos de los tres países recibirán aportaciones técnicas y jurídicas para evaluar la eficacia del Capítulo Laboral y del propio MLRR. 

Estas propuestas buscan prevenir vacíos legales, distorsiones operativas o retrocesos en la protección de los derechos sindicales y colectivos.

Por su parte, la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer, ha reconocido avances, pero sostiene que la aplicación del mecanismo sigue siendo desigual e insuficiente, afectando la competitividad estadounidense, según un informe presentado al Congreso en diciembre de 2025.

Franco Hernández subrayó que el T-MEC debe blindar el Capítulo Laboral y establecer parámetros más claros sobre la negociación colectiva auténtica, con participación real de los trabajadores y acceso a información financiera durante los procesos de negociación.

Entre las propuestas más relevantes destacan:

  • La creación de un organismo trinacional que supervise de manera permanente el impacto del tratado en la vida laboral.
  • La incorporación plena de los derechos fundamentales de la OIT.
  • La intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en casos denunciados, con un enfoque garantista.

Finalmente, el especialista advirtió que ninguna reforma institucional será suficiente sin un cambio cultural profundo.

Con información de El Economista.