El enfoque “skills-first” —contratar y desarrollar talento con base en habilidades y no en puestos— gana fuerza en México y América Latina, impulsado por la necesidad de cerrar brechas de talento, aprovechar capacidades internas y adaptarse al cambio tecnológico, según el estudio Tendencias de HR 2026 elaborado por Buk.
El informe señala que los organigramas rígidos y las descripciones de puesto estáticas han generado una subutilización del capital humano.
Muchas personas con competencias valiosas para distintas áreas permanecen ancladas a un solo rol, mientras las empresas recurren innecesariamente al reclutamiento externo.
De acuerdo con Jacinta Giraldi, líder de investigación en Buk, “estamos en un contexto de cambio constante en el que requerimos más habilidades que roles”.
En esta línea, el Foro Económico Mundial define el modelo skills-first como aquel que prioriza las competencias verificables sobre los títulos o años de experiencia, democratizando el acceso a buenos empleos.
La evidencia científica refuerza esta visión: la American Psychological Association advierte que la experiencia laboral previa tiene baja correlación con el desempeño futuro, mientras que la evaluación estructurada de habilidades —incluyendo el uso de biodata y credenciales digitales— ofrece mayor precisión para identificar al candidato ideal.
La vida útil promedio de las habilidades técnicas es menor a cinco años, por lo que los modelos laborales basados en cargos fijos se vuelven obsoletos.
En su lugar, las organizaciones deben crear ecosistemas de competencias apoyados en inteligencia artificial para mapear, desarrollar y certificar las capacidades de sus colaboradores.
El estudio destaca el ejemplo de Singapur, con su iniciativa SkillsFuture Singapore (SSG), que otorga créditos de capacitación individual y un pasaporte digital de habilidades que conecta la formación de los ciudadanos con las demandas del mercado laboral.
Finalmente, Giraldi subraya que las empresas deben valorar tanto las habilidades técnicas como las competencias blandas —comunicación, pensamiento crítico, liderazgo e innovación—, pues “ya no necesitamos solo programadores, sino personas reflexivas y creativas”.
En conclusión, el enfoque skills-first no solo aumenta la productividad y reduce los costos de reclutamiento, sino que amplía el acceso al empleo formal, fomenta la movilidad interna y fortalece la reputación empresarial en un entorno laboral cada vez más competitivo.
Con información de El Economista.
