T-MEC: Canadá se diversifica hacia China y México reafirma su alianza con Estados Unidos

La revisión del T-MEC se desarrolla en un contexto de ruptura discursiva y estratégica entre los tres socios de América del Norte.

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se desarrolla en un contexto de ruptura discursiva y estratégica entre los tres socios de América del Norte. Mientras Canadá busca reducir su dependencia comercial de Estados Unidos mediante un acuerdo con China y nuevas alianzas con Qatar y Europa, México mantiene su apuesta por la integración regional y la cooperación directa con Washington.

De acuerdo con datos oficiales, 76% de las exportaciones canadienses se dirigieron a Estados Unidos en 2024, una concentración que Ottawa considera riesgosa ante las presiones arancelarias de la Casa Blanca. 

En respuesta, el primer ministro Mark Carney firmó un acuerdo de asociación con China, cuyo comercio bilateral alcanzó 118,700 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual de 9.8%. Desde el Foro Económico Mundial en Davos, advirtió que las grandes potencias están usando la integración económica como “arma” y los aranceles como “palanca de poder”, defendiendo una estrategia de autonomía comercial y diversificación.

En contraste, México, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha reiterado que “el T-MEC no se romperá” y que su gobierno trabajará por preservar el acuerdo trilateral, al considerarlo conveniente para los tres países. 

Sheinbaum enfatizó que su administración prioriza el diálogo y la cooperación con Estados Unidos, en especial en los sectores automotriz, manufacturero y electrónico, que dependen estrechamente del mercado estadounidense.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, precisó que el 1 de julio de 2026 será la fecha límite para definir si el tratado continuará. Señaló que el avance de las negociaciones ronda el 90%, y que el objetivo de México es eliminar o reducir aranceles, fortalecer los mecanismos de cooperación y garantizar certidumbre a los inversionistas.

El contexto geopolítico añade presión. Mientras China promete abrir más su mercado y defender el libre comercio, Estados Unidos, bajo el discurso de “America First”, insiste en reindustrializar sectores estratégicos y proteger a su fuerza laboral.

Analistas como el Centro sobre Poder Económico y Financiero de la Fundación para la Defensa de las Democracias advierten que una ruptura del T-MEC podría poner en riesgo hasta 17 millones de empleos en la región y alterar las cadenas de valor construidas en tres décadas.

Por ahora, México observa con cautela la tensión entre sus dos socios. Ottawa busca la independencia comercial, Washington consolida su proteccionismo y la presidencia mexicana actúa como factor de equilibrio, reafirmando su compromiso de mantener vigente el acuerdo que sustenta la competitividad de América del Norte.

Con información de Expansión, El Economista, El Financiero y El País.