México encabezó en 2025 el comercio de productos de tecnología avanzada con Estados Unidos, con un valor total de 183,549 millones de dólares entre enero y octubre, equivalente a un crecimiento interanual de 40 %, según cifras del Departamento de Comercio estadounidense.
En el intercambio total, México superó a Taiwán (148,149 millones, +84.3 %), Irlanda (107,355 millones, +68.3 %) y China (92,043 millones, -28.3 %). El organismo destacó que el sector industrial mexicano atraviesa una transformación acelerada impulsada por la automatización y la manufactura avanzada, además de que 2025 registró el mayor monto histórico de Inversión Extranjera Directa (41,000 millones de dólares).
De acuerdo con los datos, México fue también el principal destino de las exportaciones estadounidenses de tecnología avanzada, con 61,983 millones de dólares (+31.1 % anual), seguido por China, Canadá, Alemania y Taiwán.
En sentido inverso, México se colocó como el segundo mayor exportador de estos productos al mercado estadounidense, con 121,566 millones de dólares, solo detrás de Taiwán (124,016 millones).
Los bienes clasificados como de tecnología avanzada abarcan sectores como aeroespacial, biotecnología, electrónica, manufactura flexible, materiales avanzados, información y comunicaciones, ciencias de la vida, tecnología nuclear, optoelectrónica y armamento.
Este desempeño ocurre en un contexto de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, con la imposición mutua de aranceles y restricciones tecnológicas, lo que ha llevado a Washington a reorganizar sus cadenas de suministro y reindustrializar sectores estratégicos, compartiendo producción con México.
Según la Cepal, México ha consolidado su posición como líder latinoamericano en exportaciones de manufacturas de alta tecnología, al elevar su participación en las ventas regionales de estos productos de 76 % en 2005 a 85 % en 2024.
Análisis de Capital Economics señalan que el auge de la inteligencia artificial y las dinámicas del nearshoring ofrecen al país una oportunidad estratégica para atraer nuevas inversiones en sectores de alta tecnología y fortalecer su papel dentro de las cadenas regionales y globales de valor.
Con información de El Economista.
