El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ya está en marcha y que concluirá el próximo 1 de julio de 2026, en medio de tensiones políticas y divergencias sobre el rumbo del comercio regional.
Durante la conferencia matutina, Ebrard explicó que su equipo ha sostenido meses de diálogo con sus contrapartes en Washington y Ottawa, tras la conclusión de las consultas internas realizadas a finales de 2025. El objetivo, señaló, es mantener el tratado vigente sin modificaciones sustanciales, ajustando únicamente los mecanismos de solución de controversias.
El secretario adelantó que a finales de enero presentará a la presidenta Claudia Sheinbaum y al Senado los resultados de las consultas nacionales, realizadas con diversos sectores productivos. Posteriormente, continuarán las negociaciones técnicas trilaterales hasta su conclusión en el verano, coincidiendo con la Copa del Mundo 2026 que se celebrará en los tres países.
Ebrard subrayó que existe un consenso generalizado sobre la importancia estratégica del T-MEC para consolidar a América del Norte como una región económica integrada y competitiva.
En contraste, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó recientemente al acuerdo como “irrelevante” y restó importancia a la cooperación regional, declaraciones que fueron criticadas por Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan, quien destacó que “sin cooperación, gana China”.
Impacto en la industria automotriz mexicana
El proceso de revisión del T-MEC coincide con un año clave para la industria automotriz mexicana, que cerró 2025 con una caída de 0.9% en la producción y de 2.7% en las exportaciones, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Durante la presentación del balance anual, el presidente ejecutivo del organismo, Rogelio Garza Garza, destacó que la certidumbre jurídica y las reglas claras derivadas del tratado serán esenciales para mantener la competitividad y atraer inversiones.
Garza Garza respaldó el decreto arancelario impulsado por la Secretaría de Economía, al considerarlo una medida que fortalece a los fabricantes establecidos en México, aunque reconoció que aún no se han cuantificado los efectos sobre las marcas provenientes de países sin tratados comerciales.
Finalmente, la AMIA llamó a profundizar la integración regional de la cadena de suministro y reforzar la cooperación entre industria y gobierno, con el fin de consolidar a México como un actor clave en la producción automotriz de Norteamérica en el contexto de la revisión del T-MEC y los desafíos arancelarios internacionales.
