A meses de que se activen formalmente las conversaciones sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que el acuerdo comercial no ocupa un lugar central en su agenda.
Desde una planta automotriz de Ford en Michigan y posteriormente ante el Detroit Economic Club, afirmó que no considera necesario el tratado y que su prioridad es que la producción automotriz se realice en territorio estadounidense.
Trump sostuvo que Estados Unidos no requiere productos fabricados en México o Canadá, en particular vehículos, y reiteró que su estrategia económica se enfoca en la relocalización industrial. Como ejemplo, mencionó que General Motors estaría trasladando a Estados Unidos la producción de los modelos Chevy Blazer y Equinox, actualmente fabricados en México.
Congreso de Estados Unidos: revisión del T-MEC sin un proceso definido
En este contexto, el Congreso de Estados Unidos reconoció que el proceso de revisión del T-MEC no es claro, al tratarse del primer acuerdo comercial estadounidense sujeto a una revisión conjunta. De acuerdo con un análisis legislativo, si las tres partes acuerdan una prórroga, el tratado se extendería automáticamente por 16 años y se realizaría una nueva revisión a más tardar al término del siguiente periodo de seis años.
El análisis señala que las partes podrían revisar disposiciones existentes, añadir nuevos textos o abordar temas bilaterales y trilaterales por separado. Entre los asuntos que podrían incluirse en la revisión se encuentran productos lácteos, servicios digitales y restricciones a la distribución de alcohol en Canadá; agricultura, trabajo y energía en México; así como posibles cambios a las reglas de origen.
El Congreso estadounidense también podría definir su nivel de participación en el proceso y determinar si las revisiones requieren aprobación legislativa, particularmente en los casos que impliquen modificaciones a la legislación interna. Asimismo, se analiza si la revisión conjunta es el espacio adecuado para tratar disputas comerciales de larga data o los aranceles impuestos por Estados Unidos en 2025 bajo distintas disposiciones legales.
Presidenta de México: defensa del tratado y de la integración económica
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su confianza en que el T-MEC continuará vigente. Durante una conferencia desde Palacio Nacional, explicó que el tratado permite el libre comercio entre México y Estados Unidos, siempre que se cumplan las reglas de origen establecidas, y señaló que diversas empresas, principalmente del sector automotriz, se están integrando al acuerdo para reducir costos derivados de los aranceles.
Sheinbaum indicó que las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron en 2025, en especial en el sector electrónico, como resultado de la integración productiva entre ambos países. Añadió que esta integración genera empleo en México y Estados Unidos, y que son las propias empresas estadounidenses las principales defensoras del tratado.
La mandataria señaló que México y Estados Unidos deben mantener la cooperación comercial para enfrentar la competencia con China y afirmó que, pese a las restricciones impuestas, la integración económica entre ambos países continúa funcionando. Recordó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabeza los trabajos de renegociación en Estados Unidos y que existe comunicación permanente entre ambos gobiernos.
Con información de El Financiero, El Economista y Milenio
