El regreso obligatorio a las oficinas decretado por varias empresas en 2025 ha generado inconformidad y desmotivación entre los trabajadores, especialmente entre las generaciones millennial y centennial, que valoran la flexibilidad laboral como parte esencial de su bienestar.
Según la Guía Salarial 2026 de Michael Page, el 48% de los empleadores prefiere la presencialidad completa, mientras que solo 6% mantiene la modalidad remota y 34% opta por esquemas híbridos que implican acudir a la oficina uno o dos días por semana.
Alejandra Toscano, directora general de DNE Consulting, advirtió que eliminar el trabajo remoto puede provocar “menor sentido de pertenencia y mayor rotación”.
A este fenómeno se le ha denominado “la batalla silenciosa”, en la que las empresas priorizan la presencia física mientras los empleados buscan mantener la flexibilidad.
El consultor en gestión de talento Gerardo García Rojas señaló que la flexibilidad va más allá del home office, e incluye aspectos como los plazos de entrega, la autogestión de tareas y la distribución del trabajo.
Si las compañías no compensan la pérdida del trabajo remoto con otras formas de flexibilidad, enfrentarán un incremento en la rotación de personal.
De acuerdo con Michael Page, solo 37% de las empresas que eliminaron el home office ofrecen beneficios compensatorios como horarios flexibles, viernes cortos o días libres por cumpleaños, mientras que 45% apuesta por salarios competitivos y apenas 34% planea aumentos de entre 6 y 15% en 2026.
El estudio también revela que más del 95% de los empleados considera la flexibilidad en los beneficios un factor clave para elegir o permanecer en una empresa.
Toscano recomendó que, antes de eliminar el home office, las empresas evalúen las causas reales y comuniquen con claridad los objetivos de la decisión, a fin de evitar que los colaboradores perciban el cambio como una pérdida de derechos y no como una estrategia organizacional con propósito.
Con información de El Economista.
