Después de más de 25 años de negociaciones, los países de la Unión Europea (UE) aprobaron el acuerdo comercial con el Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, lo que abre el camino para la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores.
La decisión fue adoptada este viernes durante una reunión de embajadores en Bruselas, donde los 27 Estados miembros alcanzaron una mayoría cualificada, pese a la oposición de Francia, Polonia, Irlanda y Hungría.
El jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, calificó el acuerdo como “un paso importante en la política comercial europea y una señal fuerte de soberanía estratégica”.
Con la aprobación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podrá rubricar el acuerdo en Asunción, Paraguay, el próximo lunes, aunque su entrada en vigor aún dependerá del visto bueno del Parlamento Europeo, donde unos 150 eurodiputados han advertido que podrían recurrir a la justicia para bloquearlo.
El pacto eliminará aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral y facilitará el intercambio de vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos por carne, arroz, miel y soja sudamericanos. No obstante, ha generado resistencia entre agricultores europeos, especialmente en Francia, por considerar que las normas de producción del Mercosur son menos estrictas, lo que podría afectar la competitividad del sector agropecuario europeo.
Para mitigar las tensiones, la Comisión Europea incorporó cláusulas de protección agrícola, incluyendo límites a las cuotas de importación, mecanismos de intervención en caso de desestabilización de precios y una cláusula de investigación automática si un producto del Mercosur se vende 8% más barato o se importa en un volumen 8% mayor que el promedio en la UE.
Asimismo, se comprometió a legislar sobre residuos de pesticidas y anunció la prohibición total de tres sustancias —tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo— en cítricos, mangos y papayas. Francia también impuso restricciones temporales a productos agrícolas tratados con químicos prohibidos en Europa.
Aunque Italia cambió su posición y apoyó el acuerdo, agricultores de Francia y Polonia continúan las protestas. “Esto matará la agricultura en Polonia”, afirmó Janusz Sampolski, uno de los manifestantes, reflejando la persistente división dentro del bloque sobre el impacto del pacto en el campo europeo.
Con información de Expansión.
