Industria automotriz mexicana pide flexibilidad y reciprocidad en la revisión del T-MEC

La AMIA y la Anpact solicitaron a la USTR mayor tolerancia en las reglas de origen automotrices del T-MEC, ante los retos que enfrentan las cadenas de suministro en Norteamérica.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact) solicitaron a la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) mayor tolerancia en las reglas de origen automotrices del T-MEC, ante los retos que enfrentan las cadenas de suministro en Norteamérica.

En una carta enviada el 7 de enero, la AMIA advirtió que el T-MEC impone requisitos de origen más estrictos que cualquier otro acuerdo comercial, pero ofrece menos ventajas que las concedidas por ee. uu. a la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, que gozan de aranceles planos de 15%, mientras México continúa sujeto a los aranceles de la Sección 232 y debe cumplir reglas más rigurosas.

El organismo recordó que, desde 2020, la industria se comprometió a elevar el Valor del Contenido de Regional (VCR) de 62.5% a 75%, incorporar un contenido laboral mínimo, cumplir con requisitos de acero y aluminio regionales y con partes esenciales, lo que convirtió las reglas automotrices del T-MEC en las más exigentes del mundo.

No obstante, la AMIA cuestionó que los beneficios prometidos no se han reflejado en mejores condiciones comerciales y expresó preocupación por la falta de cumplimiento de la resolución del panel de controversias de 2022 sobre reglas de origen. 

Propuso que cualquier modificación al acuerdo considere tres factores: disponibilidad de insumos en la región, competitividad de costos y plazos razonables para reconfigurar las cadenas de suministro.

Por su parte, la Anpact coincidió en la necesidad de mantener el comercio sin aranceles y recomendó una implementación gradual del requisito de función y vertido de acero, que entrará en vigor en julio de 2027. 

Su presidente ejecutivo, Rogelio Arzate, destacó que la industria mexicana de camiones cumple con las reglas de origen y que, para 2027, los vehículos pesados deberán alcanzar un CVR de 70%, un LVC de 45% y un abastecimiento de acero y aluminio del 70%.

Ambas asociaciones también demandaron reciprocidad en materia laboral, proponiendo que el Mecanismo de Respuesta Rápida (RRLM) sea verdaderamente trilateral, permitiendo que México también pueda presentar casos ante Estados Unidos y Canadá.

Finalmente, los organismos empresariales enfatizaron que el T-MEC sigue siendo una plataforma estratégica para la integración regional, y llamaron a priorizar la cooperación técnica y la actualización de los anexos de reglas de origen al Sistema Armonizado 2022, a fin de fortalecer la competitividad y resiliencia de la industria automotriz y de vehículos pesados en Norteamérica.

Con información de El Economista y Milenio.