La empresa mexicana Metalsa, fabricante de componentes automotrices y miembro del Grupo Proeza, instó a la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) a no modificar las reglas de origen automotrices durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En una carta enviada al organismo, la compañía argumentó que el equilibrio alcanzado bajo la Administración Trump se basa en los requisitos vigentes del Capítulo 4 y el Apéndice del Anexo 4-B, por lo que cualquier cambio restrictivo “alteraría dicho equilibrio”.
Metalsa recomendó que no se realicen cambios significativos ni en las reglas de origen ni en otras disposiciones del T-MEC que afecten los bienes automotrices, y que, en caso de considerarse modificaciones, se establezca un período de implementación de cinco años.
La empresa subrayó que un enfoque de “no hacer daño” a las normas existentes favorecería una industria automotriz más competitiva en América del Norte.
Situación de Venezuela podría influir en negociaciones
Paralelamente, Fitch Ratings advirtió que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro podrían introducir temas de seguridad y asuntos no comerciales en la negociación del T-MEC, lo que incrementaría la complejidad de la revisión.
La calificadora señaló que estas acciones refuerzan la influencia geopolítica de Estados Unidos en la región y podrían ejercer presión adicional sobre México.
De acuerdo con William Jackson, economista jefe de mercados emergentes en Capital Economics, la administración de Donald Trump podría utilizar estos temas como instrumento para obtener concesiones dentro del T-MEC, especialmente en materia de fentanilo, seguridad y migración, lo que representaría una “línea roja” para el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Por su parte, Pamela Díaz, economista en BNP Paribas, anticipó que la revisión del tratado será más larga de lo previsto, con un crecimiento económico limitado a 0.9% para México en 2026.
Los informes derivados de las consultas públicas trilaterales se publicarán durante el primer trimestre del año, lo que permitirá conocer con mayor claridad los temas a negociar.
Analistas de GBM Research consideraron que las negociaciones determinarán la capacidad de México para mantener su posición comercial estratégica en Norteamérica, aunque advirtieron que la incertidumbre continuará afectando la confianza empresarial.
En la misma línea, Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, identificó como puntos de presión las reglas de origen automotrices, el control de drogas sintéticas, la retórica arancelaria y los programas migratorios restrictivos impulsados por Washington.
Sección 232 golpea a industrias mexicanas
México inicia 2026 con los aranceles al acero, aluminio, automóviles y camiones pesados como frentes abiertos con Estados Unidos, impuestos por la administración Trump bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense.
Según datos de Banxico, las exportaciones mexicanas de acero hacia ese país cayeron 12% entre enero y octubre de 2025, mientras que las de material de transporte retrocedieron 7%.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que el sistema actual ofrece descuentos arancelarios basados en el contenido regional, pero reconoció que el sector automotriz busca competir sin barreras ni incertidumbre legal.
La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), presidida por Rogelio Garza, mantiene como prioridad la eliminación total de los aranceles para preservar la fortaleza de la cadena productiva norteamericana.
Trump mantiene además un arancel de 50% al acero y al aluminio, y nuevos gravámenes de 25% a camiones medianos y pesados y de 10% a autobuses.
Aunque estos impuestos afectan principalmente el contenido no estadounidense, generan costos adicionales y riesgos de inversión para México. El gobierno mexicano, según Ebrard, continúa las negociaciones bilaterales para encontrar una salida a este conflicto comercial.
Con información de El Economista, El Financiero y Expansión.
