México busca reducir su dependencia de Asia; acero chino amenaza industria en Latam

Entre enero y octubre de 2025 el 44.3% de las importaciones nacionales provinieron de Asia, superando a los socios del T-MEC.

Reducir la dependencia de la proveeduría asiática será uno de los mayores desafíos para México en 2026. Según el Banco de México (Banxico), entre enero y octubre de 2025 el 44.3% de las importaciones nacionales provinieron de Asia, principalmente de China y Taiwán, países con los que no existe un Tratado de Libre Comercio. 

En octubre, la cifra subió a 48.8%, superando incluso la participación conjunta de Estados Unidos y Canadá (36.5%), socios del T-MEC.

La medida del gobierno de México, que aplicará aranceles de hasta 50% a 1,463 fracciones arancelarias a partir del 1 de enero de 2026, busca proteger la industria nacional y frenar la competencia desleal, pero podría tener efectos secundarios en sectores altamente dependientes de insumos asiáticos como el textil, vestido y siderúrgico.

En el caso de los materiales textiles y sus manufacturas, el 60% de las importaciones mexicanas entre enero y octubre de 2025 provinieron de países asiáticos, mientras que solo el 26% llegó de la región T-MEC. 

En algunos productos, la dependencia es aún más marcada: por ejemplo, el 51.3% del hilo de coser de algodón importado en octubre fue de origen chino.

Para Turenna Ramírez, socia líder de Comercio Internacional y Aduanas en Holland & Knight, estas medidas podrían enviar señales contradictorias a los inversionistas y cuestionó si el proteccionismo será suficiente para fortalecer la industria nacional.

El impacto del acero chino en América Latina

El fenómeno no es exclusivo de México. La creciente importación de acero chino ha encendido alarmas en toda América Latina, donde las industrias locales acusan una competencia desigual. 

Según Ezequiel Tavernelli, presidente de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), el sector enfrenta “un monstruo que compite con reglas distintas, con subsidios estatales que abarcan desde materias primas hasta financiamiento preferencial”.

China produjo en 2024 1,005 millones de toneladas de acero crudo, equivalente al 54% de la oferta global, generando un excedente de 249 millones de toneladas. 

La OCDE estima que, con las inversiones chinas en el sudeste asiático, ese exceso podría superar 720 millones de toneladas para 2027, lo que amenaza con inundar los mercados regionales.

En América Latina, las importaciones de acero representan el 39.7% del consumo total, y China concentra el 45.4% de esos envíos. 

Entre enero y octubre de 2025, el gigante asiático exportó 59,316 millones de dólares en acero y 87,522 millones en productos derivados, de los cuales 3,323 millones fueron a Brasil, 1,612 millones a Chile y 345 millones a Argentina.

Argentina ha perdido unos 20,000 empleos en el sector metalúrgico desde 2023, según la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

En Brasil, el Instituto Aço Brasil advierte de un “riesgo de colapso” y calcula 5,000 despidos y 450 millones de dólares menos en inversiones, lo que llevó al país a imponer un arancel del 25% al acero hasta 2026.

En Chile, el cierre de la siderúrgica Huachipato en 2024 marcó un punto crítico tras años de pérdidas y una competencia insostenible.

En México, la sobreoferta china llevó al gobierno a mantener los aranceles del 25% a las importaciones siderúrgicas desde agosto de 2023 y ampliarlos hasta 50% a partir de 2026. 

En Colombia, la producción de acero acumula 37 meses de caídas consecutivas, por lo que se aplicaron gravámenes del 30% a países sin acuerdo comercial, incluidos los productos chinos.

Tavernelli advierte que la expansión de China ya no se limita a la exportación de acero crudo, sino que se traslada al acero indirecto contenido en bienes manufacturados como vehículos eléctricos, electrodomésticos o maquinaria, lo que acelera la desindustrialización regional.

Para el dirigente de Alacero, América Latina necesita adoptar una defensa arancelaria coordinada, similar a la de Estados Unidos o la Unión Europea, para nivelar la competencia en momentos en que la región demanda más infraestructura y materiales estratégicos.

Con información de Forbes México y Reforma.