China amplía su presencia económica en América Latina

De acuerdo con el Ministerio de Comercio de China, la inversión directa del país asiático en América Latina alcanzó 14,710 mdd en 2024

China ha reforzado su papel como principal socio comercial de varios países latinoamericanos, incluyendo Brasil, Argentina, Chile y Perú, mediante una estrategia de inversión que combina infraestructura, energía, minería y manufactura avanzada. 

Uno de los ejemplos más visibles es el puerto de Chancay (Perú), inaugurado recientemente como un punto de conexión directa entre Sudamérica y Asia, al que se suman fábricas de vehículos en México y Brasil, minas de cobre y hierro en Chile y proyectos ferroviarios y de litio en Argentina y Bolivia.

De acuerdo con el Ministerio de Comercio de China, la inversión directa del país asiático en América Latina alcanzó 14,710 millones de dólares en 2024, un flujo que, según datos de la UNAM, fue casi siete veces superior a la década anterior, aunque su ritmo se ha moderado tras la pandemia.

La relación económica, que en sus inicios buscaba mercados emergentes y recursos naturales, ahora es vista por Estados Unidos como un riesgo estratégico, reavivando tensiones similares a la lógica de la doctrina Monroe, de acuerdo con Capital Economics.

Este mes, Pekín publicó una nueva hoja de ruta para América Latina y el Caribe, la tercera desde 2008, en la que plantea fortalecer la cooperación en inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías renovables, hidrógeno, minería, infraestructura y urbanismo, bajo el marco de las Nuevas Rutas de la Seda. 

El plan también busca promover el turismo, facilitar el uso de monedas locales en el comercio bilateral y aumentar el diálogo financiero entre bancos centrales.

El documento refuerza la estrategia de China para diversificar su comercio exterior en medio de la guerra arancelaria con Estados Unidos. Hasta noviembre, las exportaciones chinas a América Latina aumentaron casi 8% interanual, mientras que las dirigidas a EE. UU. cayeron 18%. 

Hoy, las ventas al bloque latinoamericano ya equivalen al 70% de lo que exporta a Estados Unidos, con especial protagonismo de vehículos eléctricos, manufacturas, hierro, cobre, soja y petróleo. Sin embargo, los analistas advierten que China no ha desplazado la hegemonía comercial estadounidense en la región. 

Según Capital Economics, América Latina aún exporta tres veces más a EE. UU. que a China, con México y Centroamérica manteniendo una fuerte dependencia del mercado norteamericano.

En el caso mexicano, la creciente presencia china genera preocupación en Washington, donde legisladores impulsan la “Ley de Consistencia en la Inversión Extranjera en el T-MEC”, que busca obligar a México y Canadá a establecer mecanismos de revisión de inversiones extranjeras similares al Comité sobre Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS).

De acuerdo con Kenneth Smith, exjefe negociador técnico del T-MEC y socio de AGON, para adoptar un modelo equivalente México tendría que modificar la Ley de Inversión Extranjera y definir sectores estratégicos sujetos a revisión —como energía, telecomunicaciones, infraestructura crítica o centros de datos— bajo un esquema intersecretarial.

En este contexto, China consolida su papel como socio financiero e industrial clave en América Latina, mientras Estados Unidos redobla la presión política y comercial sobre sus aliados del T-MEC para limitar la influencia económica de Pekín en la región.

Con información de Forbes México y El Economista.