El estudio “Las nuevas reglas del compromiso”, elaborado por Pluxee e Ipsos, revela que el compromiso laboral sigue presente entre los trabajadores, aunque con una visión distinta a la de décadas anteriores.
Hoy, el equilibrio entre la vida personal y profesional es determinante, y el engagement se configura de manera más individual.
La investigación identifica ocho perfiles de trabajadores a nivel mundial, definidos por dos ejes principales: la importancia que se otorga al trabajo frente a la vida personal y el enfoque personal o colectivo que guía su relación con la empresa.
Los ocho tipos de compromiso laboral son:
- El normativista (18%): equilibra vida y trabajo, es leal mientras su empleo sea estimulante y respalde causas afines a sus valores.
- El buscador (17%): prioriza el propósito y la justicia laboral sobre la estabilidad; se desconecta si no encuentra sentido en su trabajo.
- El externo (17%): ve el empleo como un medio económico; valora más su tiempo libre y muestra bajo apego organizacional.
- El centrado en el trabajo (13%): enfocado casi totalmente en su desempeño profesional; tiende al workaholismo y busca estabilidad.
- El plenamente comprometido (12%): apasionado y con liderazgo; combina dedicación laboral con participación comunitaria.
- El interesado (10%): mantiene una visión optimista y balanceada entre vida personal y profesional, aunque desea mayor conexión social.
- El utilitarista (9%): valora su empresa, pero prioriza la vida personal y colabora en causas sociales de forma ocasional.
- La comunidad primero (4%): pone las causas sociales por encima de la carrera; participa activamente en educación, medio ambiente y política.
Según Javier Alduncin, director de Recursos Humanos de Pluxee, todos estos perfiles son necesarios en una organización. Ninguno es mejor que otro, pues reflejan distintas formas de compromiso que deben entenderse para diseñar estrategias de fidelización y bienestar laboral más efectivas.
El estudio también destaca que las etapas de vida influyen en la forma de compromiso.
Las personas jóvenes tienden a priorizar el desarrollo profesional, mientras que en edades más avanzadas se da mayor peso a la vida familiar y personal.
En conjunto, la investigación subraya que el nuevo compromiso laboral no se mide por la disposición a sacrificarse por la empresa, sino por la capacidad de mantener un equilibrio sostenible entre el trabajo, el propósito y la vida personal.
Con información de El Economista.
