La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) informó que, tras concluir las consultas y audiencias públicas para evaluar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se identificó un fuerte respaldo al acuerdo trilateral y a mantener el acceso a los mercados de los tres países.
Durante su comparecencia ante los comités de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes y de Finanzas del Senado, el representante comercial estadounidense Jamieson Greer presentó la estrategia del gobierno de su país frente a la revisión del tratado prevista para julio de 2026, al cumplirse seis años de su entrada en vigor.
Greer señaló que la USTR negociará con México y Canadá para identificar deficiencias que puedan resolverse de manera bilateral y aquellas que requieran atención trilateral.
Destacó que la cooperación con México ha mostrado resultados positivos, aunque asuntos como las reglas de origen, los minerales críticos y la seguridad económica demandarán un enfoque conjunto entre los tres países.
El funcionario recordó que el T-MEC contempla un mecanismo de revisión periódica precisamente para ajustar sus disposiciones y evitar que se vuelvan obsoletas.
Añadió que, aunque la mayoría de los sectores consultados manifestó apoyo al acuerdo, también solicitaron mejoras en temas específicos.
Entre los puntos señalados para revisión, Greer mencionó el comercio agropecuario —incluidos los lácteos en Canadá y los productos de temporada en México—, el etiquetado de origen, las medidas sanitarias y fitosanitarias, así como las reglas de origen en acero, minerales críticos y productos industriales.
También se analizarán los mecanismos laborales y ambientales, la pesca ilegal, el comercio digital, la facilitación aduanera y la cooperación regulatoria.
Greer destacó que el T-MEC ha aportado certidumbre al comercio regional y ha impulsado un crecimiento de 56% en las exportaciones estadounidenses a México y Canadá desde 2020, contribuyendo a elevar salarios en México y fortalecer las cadenas de suministro frente a China.
Sin embargo, reconoció que persisten desafíos como el déficit comercial de bienes, problemas laborales y ambientales en México, las reformas energéticas mexicanas que afectan a inversionistas estadounidenses y las políticas canadienses en servicios digitales y productos lácteos.
El representante comercial también señaló que han ocurrido cambios que, a juicio de su gobierno, perjudican el clima de negocios en México, en particular las reformas constitucionales para renacionalizar el sector energético y el conflicto con la empresa estadounidense Vulcan Materials por la mina de grava.
Indicó que, ante este panorama, la Casa Blanca ha implementado medidas como la imposición de aranceles bajo la Sección 232 a los automóviles y el inicio de ejercicios bilaterales con México para atender cuestiones específicas.
Con información de El Universal.
