Amapola Grijalva, vocal presidenta de la Junta de Gobierno de la Cámara de Comercio y Tecnología México-China, advirtió que los aranceles que México aplicará a partir del 1 de enero de 2026 a países sin tratado comercial podrían alcanzar un impacto efectivo de hasta 87%, y no del 50% programado para algunas fracciones arancelarias.
De acuerdo con un ejercicio realizado por la cámara sobre vehículos procedentes de China, el incremento real resulta mayor al incluir en el cálculo los costos incrementables previstos en la Ley Aduanera —como logística y seguros—, además del Derecho de Trámite Aduanero (DTA) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Grijalva señaló que un vehículo con valor de 100 mil unidades, al aplicarle un arancel de 50% y sumar los demás gravámenes, alcanza un incremento total del 87%.
La representante empresarial subrayó que la medida afectará principalmente a productos de origen chino, aunque también impactará a insumos, maquinaria y productos terminados de otros países.
Añadió que la lista de mil 463 fracciones arancelarias es muy extensa, pues cada fracción puede incluir decenas de artículos, y cuestionó que no se haya realizado un análisis profundo ni considerado las opiniones de los sectores participantes en las mesas legislativas.
Por otra parte, el representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, informó ante el Congreso estadounidense que el gobierno de su país considera positiva la decisión de México de elevar aranceles a más de 1,400 productos de países sin tratado, principalmente de Asia.
Señaló que la medida constituye una respuesta a las preocupaciones de Washington sobre el uso del territorio mexicano para eludir reglas de origen del T-MEC y como un paso hacia la alineación regional en materia de seguridad económica.
Greer precisó que la revisión del T-MEC, prevista para el 1 de julio de 2026, no será automática, sino un proceso condicionado a la aceptación de cambios estructurales en temas como reglas de origen, inversión y relación con economías no de mercado.
Aunque reconoció que el tratado ha fortalecido el comercio regional —con un incremento de 56% en las exportaciones estadounidenses a México y Canadá desde 2020—, indicó que no ha cumplido completamente el objetivo de reforzar la capacidad manufacturera de Estados Unidos ni de reducir sus vulnerabilidades estructurales.
Con información de Reforma y El Financiero.
