- Empresas deben evaluar impacto
El 1 de enero de 2026 entrarán en vigor las modificaciones a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE), que contemplan la aplicación de aranceles a productos originarios de países con los que México no tiene tratados de libre comercio (TLC). Ante ello, es importante que las empresas los analicen para evaluar el impacto que tendrán en sus operaciones, a fin de encontrar medidas que coadyuven en aminorarlo.
Los ajustes contemplan modificaciones a 1,463 fracciones arancelarias, de las cuales 706 corresponden a textiles, 249 a productos de hierro y acero, 94 a automóviles y partes, 81 a plásticos y el restante a otras industrias.
En la presentación del Paquete Arancelario, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, argumentó que la medida se enfoca en atender el incremento de importaciones registrado entre 2021 y 2024 en los sectores mencionados. Señaló que en las industrias de calzado y textil se perdieron alrededor de 250 mil empleos en los últimos siete trimestres, mientras que en la de acero se enfrentaron presiones derivadas de la sobreproducción en Asia.
En el caso del sector automotriz, se identificó un aumento elevado de importaciones que no generan producción ni empleo, en un contexto en el que México se mantiene como el quinto productor mundial de vehículos.
Estas condiciones motivaron el análisis de medidas que buscan fortalecer a la industria nacional, además de reducir la dependencia de insumos y bienes provenientes de mercados con los que no se tienen acuerdos comerciales.
Aunado a los efectos en la producción y el empleo, la aplicación de nuevos aranceles busca generar un aumento en la recaudación aduanera, estimado en aproximadamente 70 mil millones de pesos durante el primer año. Estos recursos fortalecerán el financiamiento destinado a inversión social y productiva.
El incremento del Impuesto General de Importación (IGI) en las fracciones correspondientes también tendrá un impacto directo en la recaudación del IVA, debido a que el monto del arancel forma parte de la base para calcular este impuesto. Por ejemplo, un producto que entraba a México libre de aranceles con un valor declarado en aduana de 100 pesos, el IVA se calculaba sobre esos 100 pesos más el derecho de trámite aduanero (DTA). Ahora, si a ese producto se le aplica un IGI del 35%, el IVA se determinará con base en los 135 pesos del valor del bien más el DTA.
El paquete arancelario forma parte del Plan México que busca elevar en 15 por ciento el contenido nacional en las cadenas productivas, impulsar la sustitución de importaciones, fortalecer el sello “Hecho en México” y aumentar la inversión hasta representar el 25 por ciento del PIB en el año 2026 y el 28 por ciento en 2030.
Asimismo, el objetivo es generar 1.5 millones de empleos en manufactura y servicios, y lograr que el 50 por ciento de la proveeduría y del consumo nacional en sectores estratégicos, se produzcan en el país.
En este contexto, el análisis de los cambios arancelarios resulta clave para que las empresas identifiquen oportunidades de adaptación y mitigación de impactos por los cambios a las tasas, a fin de mantener la competitividad y viabilidad de sus operaciones.
Con información de la Secretaría de Economía
