El Senado de la República planteó que México imponga medidas recíprocas si Estados Unidos no elimina los aranceles al acero mexicano aplicados bajo la Sección 232.
La propuesta forma parte del Resumen de Diagnóstico Sectorial del T-MEC, documento que será enviado a la presidenta Claudia Sheinbaum como parte del proceso preparatorio para la revisión del tratado comercial.
El diagnóstico señala que los aranceles de Estados Unidos, que alcanzan 50% sobre el acero mexicano con el argumento de “seguridad nacional”, rompen el libre comercio regional y provocaron una caída del 50% en las exportaciones mexicanas entre abril y julio de 2025.
Ante ello, el Senado considera que, de no lograrse su eliminación, México debe aplicar represalias equivalentes.
El documento fue resultado de 17 mesas de trabajo convocadas por las Comisiones Unidas de Economía y de Seguimiento a la Implementación y Revisión del T-MEC, encabezadas por los senadores Emmanuel Reyes y Waldo Fernández.
En sus conclusiones, los legisladores proponen fortalecer la coordinación con el gobierno federal y participar formalmente en mesas técnicas trilaterales para definir reglas de origen, trazabilidad, energía y política industrial.
El texto también advierte que las reglas de origen del acero no incentivan suficientemente el contenido regional y que la sobreoferta subsidiada de Asia, especialmente de China, ha generado competencia desleal en productos como automóviles, electrodomésticos y autopartes.
Durante las mesas, Víctor Martínez, presidente de la Cámara Nacional del Acero (Canacero) y director general de ArcelorMittal México, señaló que los aranceles estadounidenses carecen de sustento económico, dado que Estados Unidos mantiene un superávit comercial en acero con México.
Agregó que los precios del acero han caído en México mientras suben en el mercado estadounidense, lo que evidencia el carácter político y no técnico de la medida.
Por su parte, Jesús Flores, director institucional y de asuntos de comercio internacional de Tenaris-Tamsa, explicó que el origen del conflicto radica en la sobrecapacidad de producción china, producto de su modelo industrial estatal, lo que ha distorsionado los mercados globales.
Recordó que México ya había sido incluido en la Sección 232 en 2018 y respondió entonces con represalias y una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Finalmente, el Senado propuso reemplazar el concepto de “seguridad nacional” por “seguridad regional” dentro del marco del T-MEC, con el objetivo de reforzar la cooperación trilateral y crear medidas conjuntas de defensa comercial que protejan a la industria norteamericana frente a distorsiones globales.
Con información de El Economista.
