La producción automotriz mexicana se encamina a cerrar 2025 con su peor desempeño desde la pandemia de covid-19, al registrar una caída interanual de 1.5% entre enero y noviembre, con 3,709,533 vehículos ligeros producidos, según datos del INEGI.
Solo en noviembre se ensamblaron 322,205 unidades, una baja de 8.4% anual, el nivel más bajo para ese mes desde 2023.
Tras varios años de recuperación, el sector comenzó a desacelerarse debido al impacto del llamado “factor Trump”, tras el regreso del republicano a la Casa Blanca en enero de 2025.
La nueva administración estadounidense impuso en marzo un arancel del 25% a las importaciones de México y Canadá, que posteriormente se extendió a autopartes y vehículos terminados.
Estas medidas, orientadas a fortalecer la producción nacional estadounidense, han golpeado la industria automotriz integrada de América del Norte.
El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Rogelio Garza, afirmó que la incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos ha mermado la producción y las exportaciones mexicanas, que dependen en un 80% del mercado estadounidense.
Garza anticipó un panorama cauteloso para 2026 y estimó que la producción podría mantenerse cercana a los 4 millones de unidades.
Por su parte, el director general de la AMIA, Odracir Barquera, destacó que la dependencia del mercado estadounidense condiciona la estabilidad de la industria mexicana, ya que cualquier desaceleración en la demanda norteamericana impacta directamente en la producción local.
De acuerdo con S&P Global, entre enero y agosto las ventas de automóviles en Estados Unidos sumaron 10.9 millones de unidades, una baja de 3.7% anual.
Este debilitamiento, sumado al encarecimiento de los vehículos importados por los nuevos aranceles, ha reducido el ritmo de exportaciones mexicanas, que totalizaron 3,160,741 unidades, 1.6% menos que en el mismo periodo de 2024.
Solo en noviembre se enviaron al exterior 279,342 vehículos, una caída de 3.4% anual.
La industria automotriz, que representa 4.5% del PIB nacional y depende de cadenas de suministro transfronterizas donde las piezas cruzan la frontera hasta siete veces, enfrenta ahora un entorno de alta incertidumbre y volatilidad.
A diferencia del colapso provocado por la pandemia, la actual contracción se debe principalmente a factores de política comercial y a la falta de estabilidad en las reglas del comercio bilateral.
Los especialistas advierten que la planeación de largo plazo se ha vuelto más compleja, ya que los aranceles pueden anunciarse, modificarse o suspenderse en cuestión de semanas, afectando costos, inversiones y logística.
El sector se mantiene a la espera de mayor claridad en la relación comercial entre México y Estados Unidos para determinar si esta desaceleración será temporal o el inicio de un ciclo prolongado de contracción.
Con información de Expansión.
