Durante las audiencias realizadas del 3 al 5 de diciembre por la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR) en Washington, representantes de la industria automotriz y manufacturera de Estados Unidos defendieron la permanencia del T-MEC, al que calificaron como el acuerdo comercial más favorable para la economía estadounidense.
Matt Blunt, presidente del Consejo Americano de Política Automotriz (AAPC), señaló que el T-MEC ha impulsado más de 210,000 millones de dólares (mdd) en inversiones automotrices desde su implementación.
Por su parte, Charles Crain, vicepresidente ejecutivo de Políticas de la Asociación Nacional de Fabricantes (NAM), destacó que el acuerdo “es fundamental para el crecimiento de la manufactura” y que ha permitido que 16 de los 21 subsectores manufactureros estadounidenses incrementen sus exportaciones a México y Canadá más rápido que al resto del mundo.
En respaldo al tratado, más de 500 organizaciones empresariales, agrícolas e industriales enviaron una carta al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, solicitando que la revisión de 2026 se realice sin comprometer la integración productiva con México y Canadá.
El documento subraya que el T-MEC sostiene más de 13 millones de empleos en Estados Unidos y garantiza el acceso libre de aranceles a casi todas las exportaciones estadounidenses.
La Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón (JAMA) también presentó su posición ante el USTR, enfatizando que el acuerdo protege los 87,000 mdd invertidos por las automotrices japonesas en Norteamérica y mantiene la competitividad de la región.
La organización, que agrupa a 14 fabricantes, recalcó que la integración regional permite mantener precios accesibles para los consumidores y planificar inversiones de largo plazo.
En la misma línea, la American International Automobile Dealers Association (AIADA) advirtió que la integración con México y Canadá es esencial para evitar una crisis de asequibilidad en el mercado automotriz, donde el precio promedio de un vehículo nuevo superó los 50,000 dólares en 2025.
Según el Center for Automotive Research, los aranceles podrían elevar los costos en 4,600 dólares por unidad y poner en riesgo 3.9 millones de ventas en tres años.
Por otro lado, el sindicato automotriz estadounidense (UAW) denunció que México mantiene salarios bajos e incumple compromisos laborales del T-MEC, lo que, a su juicio, incentiva el cierre de plantas en Estados Unidos y perpetúa un modelo desigual. El gremio propuso establecer un “piso salarial norteamericano” mediante un esquema sectorial.
Wendy Cutler, vicepresidenta sénior del Asia Society Policy Institute, advirtió que la revisión del T-MEC abre una etapa inédita con posibles tensiones políticas, mientras la administración estadounidense analiza incluso la posibilidad de negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá.
En tanto, analistas como Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, prevén que el presidente Donald Trump podría usar la amenaza de retiro del tratado como estrategia de presión, aunque anticipan que el acuerdo continuará vigente tras la revisión de 2026.
Con información de El Economista, El Financiero y Expansión.
