México llega debilitado a la renegociación del T-MEC

El T-MEC sostiene millones de empleos en Norteamérica y es la plataforma que integra a México como potencia exportadora y como destino de inversiones.

México se encamina hacia la renegociación del T-MEC de julio de 2026 en un momento en el que su economía combina señales de fortaleza exportadora con debilidad interna, incertidumbre regulatoria, incumplimientos acumulados y un deterioro serio en la mayoría de sus indicadores macroeconómicos que ya reconocen las propias autoridades monetarias y el sector privado. No se trata de un proceso menor. La International Chamber of Commerce (ICC) México lo sigue manejando como revisión, pero advierte que será determinante para el rumbo económico del país y para la estabilidad del comercio regional. El tratado sostiene millones de empleos en América del Norte y es la plataforma que integra a México como potencia exportadora y como destino de inversiones.

Riesgos estructurales en la revisión del T-MEC

De acuerdo con el análisis técnico de ICC México, la revisión ocurrirá en un entorno cargado de riesgos que no pueden minimizarse. Entre ellos destacan la reforma aduanera que amenaza con elevar costos operativos, el avance de políticas proteccionistas en Estados Unidos, la incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos, las presiones sobre las reglas de origen automotriz y las crecientes dudas sobre la estabilidad jurídica, alimentadas por los cambios recientes en el Poder Judicial y en los mecanismos de solución de controversias. Todos estos elementos están plenamente documentados en el proceso de revisión.

La organización advirtió además sobre dos riesgos que podrían comprometer gravemente el futuro del tratado y de la región. El primero es la posible modificación de la cláusula de caducidad, que podría permitir que el T-MEC se extinga automáticamente sin periodos de transición. Para la economía mexicana, con un PIB de 1.8 billones de dólares anuales, esa sola posibilidad implicaría incertidumbre masiva para inversiones, empleos y cadenas productivas. El segundo riesgo está en el capítulo de comercio digital. El Artículo 19 es uno de los pilares que sostienen la integración tecnológica. Si se debilitara, se afectaría la interconexión, la innovación y la competitividad regional.

El documento también detalla propuestas en otros rubros importantes. En aduanas se pide evitar sobrerregulación y duplicidad de controles, y fortalecer la Ventanilla Única. En competencia económica se sugiere armonizar criterios, reforzar investigación y permitir acceso a mecanismos efectivos de solución de controversias. En economía digital se subraya la necesidad de preservar el flujo transfronterizo de datos y evitar impuestos discriminatorios a plataformas. En energía se propone añadir reglas específicas, impulsar electromovilidad y dar certeza para inversiones renovables. En medio ambiente se señala la necesidad de obligaciones mínimas, mejores mecanismos de cumplimiento y procesos de consulta. Y en solución de controversias se pide evitar un retroceso hacia paneles impracticables y actualizar listas de panelistas.

El mensaje es claro: México debe negociar con Estados Unidos y Canadá desde una visión estratégica y con coordinación entre gobierno, iniciativa privada y Congreso. El país no puede seguir implementando políticas que limiten su crecimiento futuro en un momento en el que la región busca ser más competitiva  frente a China, Asia y Europa.

La urgencia del llamado de ICC México se entiende mejor cuando se observa el tono con el que se describe la situación interna. A mediados de la semana que concluye, en Economex publicamos un video en el que señalo que México no llega preparado, mientras que Estados Unidos sí. Del lado estadounidense se han acumulado expedientes, paneles y reclamos de múltiples sectores. En México, en cambio, se ha tratado la revisión como si fuera un trámite administrativo más, cuando en realidad es uno de los choques más importantes que enfrentará la economía en décadas. Y hay un diagnóstico puntual sobre los incumplimientos de México.

Desde la entrada en vigor del T-MEC, el 1 de julio de 2020, México distorsionó el mercado energético para favorecer a Pemex y CFE. Frenó permisos e inversiones. Debilitó reguladores. Introdujo incertidumbre jurídica con reformas improvisadas. Incumplió compromisos en agricultura, competencia y digital. Permitió que la inseguridad afectara carreteras y rutas logísticas. Y erosionó al Poder Judicial en un momento en que más se necesita independencia. Todo ello está documentado por paneles y reclamos de los propios socios del tratado. La consecuencia es obvia. La renegociación será difícil porque el país llega con demasiados flancos abiertos.

Dado lo anterior, no sorprende que en octubre pasado Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, señalara que existen áreas en las que México no está cumpliendo con el T-MEC, particularmente en energía, telecomunicaciones y agricultura. Según Greer, siguen en marcha conversaciones con el gobierno mexicano para identificar cómo podría mejorar su cumplimiento, ya que no tendría sentido pensar en extender el tratado cuando México ni siquiera está observando sus disposiciones en sectores esenciales.

En Estados Unidos también existen valoraciones sobre el funcionamiento del acuerdo. Las cifras recientes muestran que México se convirtió en el principal comprador de bienes estadounidenses en 2025, con 226 mil millones de dólares en los primeros ocho meses del año y 29 mil millones solo en agosto. Canadá quedó ligeramente atrás y China en un tercer lugar distante. Organizaciones empresariales estadounidenses han defendido los beneficios del T-MEC. Se menciona que el comercio con México y Canadá sostiene 13 millones de empleos en Estados Unidos. También se señala que desde 2020 ha habido una expansión relevante de inversión y comercio en la región.

Sin embargo, esas mismas organizaciones empresariales de Estados Unidos —la Business Roundtable, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la National Association of Manufacturers— destacan fallas que deben corregirse. Estados Unidos no ha cumplido totalmente con un panel sobre reglas de origen automotriz que favoreció a México. Canadá mantiene subsidios y protecciones en lácteos, banca y telecomunicaciones. Y México aparece como el país que más incumple, especialmente en energía, propiedad intelectual, compras públicas y eliminación de reguladores independientes. Se observa preocupación por cambios en el Poder Judicial y por la disminución de transparencia y competencia. En las aportaciones realizadas al USTR este punto aparece repetidamente. La conclusión de esas organizaciones es que el tratado funciona bien, pero hay agujeros que deben cerrarse. Y la revisión del verano de 2026 es la oportunidad para hacerlo.

Deterioro de expectativas económicas

La revisión del T-MEC coincide con un fuerte deterioro económico interno del que les he dado cuenta desde este espacio. En ese sentido, el Banco de México acaba de recortar su estimación puntual de crecimiento para 2025 a 0.3% desde 0.6% de hace tres meses. La gobernadora Victoria Rodríguez explicó que el ajuste se debe a la contracción del tercer trimestre, que fue más profunda de lo anticipado. El nuevo intervalo para 2025 es de 0.1 a 0.5%. Para 2026 el banco central mantiene una estimación de 1.1% y para 2027 proyecta un avance de 2%. De materializarse estos supuestos, el crecimiento promedio anual de los primeros tres años de la administración Sheinbaum sería de un magro 1.14 por ciento.

Banxico también detalla que el consumo privado mantendría una tendencia al alza, pero la inversión seguiría débil hasta por lo menos la segunda mitad de 2026 por la incertidumbre alrededor de la relación con Estados Unidos y la revisión del T-MEC. Las exportaciones continuarían con una trayectoria positiva en línea con la industria estadounidense, aunque moderada. En materia inflacionaria, el informe de Banxico señala reducciones en el componente general y presiones persistentes en la inflación subyacente, especialmente en servicios. Cabe recordar que el banco central ha reducido su tasa de referencia en tres ocasiones recientes, cada una por 25 puntos base, hasta alcanzar el actual 7.25%. Y observa un mercado laboral con señales de enfriamiento.

Mercado laboral que crece sólo en la informalidad

Con relación al mercado laboral, es importante destacar lo que Macario Schettino publicó en su columna del viernes 28 de noviembre de 2025 titulada “Seguimos avanzando”. En ella menciona que el INEGI reportó una pérdida de 426 mil empleos formales en el último año. La cifra contrasta con los datos del IMSS, que no tienen comparabilidad por la incorporación de trabajadores de plataformas. Según los datos de la encuesta laboral, casi todos los desplazados se movieron a la informalidad, donde el ingreso es aproximadamente la mitad del que se tiene en la formalidad. Esa migración complica que el consumo mantenga el dinamismo que tuvo en otros periodos, porque la masa salarial no puede crecer de manera significativa sin empleo formal. La inversión está debilitada y, ante la falta de ingresos crecientes, el consumo no puede convertirse en motor.

Agrega que la economía interna también enfrenta otro obstáculo. La política de aumentos salariales ha llevado el salario mínimo a niveles que representan 45% del salario medio de cotización y 65% del salario promedio registrado en el IMSS. De acuerdo con la nota, a nivel internacional se recomienda que el salario mínimo no supere el 60% del salario promedio para evitar efectos perjudiciales en empleo e inflación. En ese contexto, promover incrementos de 10 u 12% para 2026, como se ha venido manejando, es sin duda una decisión riesgosa para el empleo y la formalidad laboral del país.

Exportaciones: único motor de crecimiento económico

En este contexto, las exportaciones se consolidan como el único motor que nos queda encendido. El INEGI informó que en octubre México registró un récord histórico de 66 mil 133 millones de dólares en exportaciones, impulsado casi completamente por manufacturas no automotrices, que alcanzaron 45 mil 522 millones, su nivel más alto. Las exportaciones manufactureras crecieron 17.4% anual, mientras que dentro de ellas el componente no automotriz subió 34.8% y con ello acumuló 16 meses consecutivos de incrementos. En contraste, las exportaciones automotrices se desplomaron 14% anual y las petroleras son un desastre retrocediendo 29.8%, con siete meses de disminuciones. Las agropecuarias también disminuyeron, mientras que las extractivas avanzaron 18.6 por ciento.

Las cifras muestran que el incremento de las exportaciones se originó en sectores vinculados con equipo de cómputo, componentes eléctricos y maquinaria especializada, beneficiados por la recomposición de inventarios globales, la normalización logística y la demanda estadounidense, especialmente por la inversión en inteligencia artificial. Es previsible que las exportaciones no automotrices sostendrán el avance en lo que resta de 2025 y en el inicio de 2026.

El contraste entre la debilidad interna, de la que les he informado en pasadas entregas, y la fortaleza exportadora es más que evidente. Se puede advertir que si no hay generación de empleo formal y no se logran incrementos significativos en ingresos, el consumo no podrá expandirse. La inversión está desplomándose a tasas de 8% anual y lo único que ha evitado que la economía mexicana colapse es el sector exportador. No estamos viviendo una crisis económica como las de hace varias décadas, pero sí hemos transitado por un deterioro continuo que reduce el nivel de vida de manera paulatina.

Conclusiones

La revisión del T-MEC llega en el momento más complejo posible. México enfrenta un entorno lleno de riesgos externos y debilidades internas que están ampliamente documentadas en todo tipo de notas. ICC México advierte sobre amenazas regulatorias, incertidumbre jurídica, riesgos en aduanas, energía, digital y solución de controversias. También alerta sobre la importancia de defender la cláusula de caducidad y el capítulo digital. Desde Estados Unidos y Canadá se señala que el acuerdo ha generado beneficios, pero persisten incumplimientos en reglas de origen, energía, propiedad intelectual y compras públicas. La economía mexicana, además, llega con menor crecimiento, pérdida de empleo formal, incremento de la informalidad, inversión desplomándose, presiones en inflación subyacente y un dinamismo que se ha agotado.

Las exportaciones son el único componente que mantiene a la economía en expansión. El repunte de las manufacturas no automotrices es notable y sugiere que México mantiene ventajas competitivas importantes en sectores tecnológicos y especializados. Sin embargo, esa fortaleza convive con un deterioro interno que aumenta la vulnerabilidad del país de cara a la renegociación del tratado.

Lo aquí presentado coincide en dos puntos esenciales: el primero es que el T-MEC funciona y sostiene una integración económica profunda, el segundo es que México llega con rezagos, incumplimientos regulatorios y de compromisos que dificultarán la negociación. La renegociación de 2026 no será un proceso menor, será el momento en que el país deba demostrar su capacidad técnica, su voluntad de ahora si cumplir y su disposición a fortalecer un acuerdo que sigue siendo fundamental para su crecimiento futuro.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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