La empresa Intel, uno de los principales fabricantes mundiales de chips y circuitos integrados, solicitó a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) que se eliminen los aranceles en las zonas francas estadounidenses con el fin de incentivar la inversión nacional y equilibrar las condiciones frente al programa IMMEX de México, que atrae manufactura de exportación con beneficios fiscales.
En una carta dirigida al USTR, Intel destacó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es un pilar fundamental para la competitividad regional en la industria tecnológica, al fomentar la innovación, la integración productiva y la manufactura de alto valor.
Sin embargo, señaló que la estructura actual del tratado coloca en desventaja a las zonas francas estadounidenses, ya que los materiales importados utilizados en la producción deben pagar aranceles, incluso cuando los bienes finales se destinan al mercado interno de Estados Unidos.
La compañía propuso que los componentes y piezas importados para producir en zonas francas sean elegibles para un trato libre de aranceles, y que los productos finales derivados de esos procesos también puedan ingresar al mercado estadounidense sin pagar aranceles, siempre que cumplan con las reglas de origen del T-MEC.
Intel planteó que una modificación de las reglas de origen permitiría que los bienes fabricados en zonas francas con materiales tanto nacionales como extranjeros califiquen como originarios bajo el T-MEC, lo que crearía “paridad con las ventajas de la manufactura mexicana”.
Actualmente, las empresas con programa IMMEX en México pueden importar insumos libres de aranceles, manufacturarlos y exportar los productos terminados a Estados Unidos también sin aranceles, mientras que las operaciones idénticas en zonas francas estadounidenses deben pagar gravámenes sobre los materiales importados.
Según la empresa, esta asimetría regulatoria desincentiva la manufactura en Estados Unidos y favorece la inversión en México.
La compañía argumentó que permitir la exención arancelaria en las zonas francas eliminaría ese desequilibrio, fortalecería la cadena de suministro norteamericana y atraería inversión manufacturera de alto valor al territorio estadounidense.
Intel reconoció que tanto los programas IMMEX en México como las zonas francas en Estados Unidos son instrumentos clave para facilitar el comercio regional y fortalecer el ecosistema industrial de América del Norte, pero insistió en que una actualización del marco arancelario es necesaria para garantizar condiciones equitativas en la competencia manufacturera del T-MEC.
Con información de Reforma.
