Reducción de jornada laboral se discutiría hasta 2030

La presidenta anunció que la propuesta de reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales será presentada antes de que concluya 2025, aunque su discusión en el Congreso podría posponerse hasta inicios de 2026. 

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la propuesta de reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales será presentada antes de que concluya 2025, aunque su discusión en el Congreso podría posponerse hasta inicios de 2026. 

En conferencia matutina del 24 de noviembre, la mandataria precisó que el objetivo es hacer público el acuerdo este año, el cual se construye mediante consensos entre empresarios, empleadores y representaciones sindicales, siguiendo la misma ruta de diálogo que ha caracterizado las reformas laborales recientes.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) es la encargada de elaborar el proyecto, tras haber realizado foros públicos entre junio y julio y mesas técnicas posteriores para recabar propuestas. 

Fuentes cercanas al proceso confirmaron a El Economista que la reducción será gradual, con el objetivo de alcanzar las 40 horas semanales en 2030, y que se analiza la posibilidad de establecer un promedio mensual de 160 horas, otorgando flexibilidad a las empresas para distribuir los turnos. 

También se contempla obligar a los empleadores a llevar un registro de horas trabajadas, medida inspirada en modelos europeos.

En el Congreso, legisladores de distintas bancadas han insistido en que la reforma no debe posponerse más. El diputado Jesús Jiménez sostuvo que la medida es una exigencia de justicia social, mientras que la diputada Patricia Mercado aseguró que la reducción no debe implicar pérdida de derechos laborales, y propuso apoyos a las mipymes para facilitar su transición. Actualmente existen 17 proyectos legislativos sobre el tema en la Cámara de Diputados.

Durante los foros convocados por la STPS, se plantearon más de una docena de medidas complementarias, entre ellas: reglas diferenciadas por sector, flexibilidad en la distribución de horas, programas piloto de productividad, incentivos fiscales para mipymes, capacitación laboral, protección al salario, y la creación de un observatorio de seguimiento tripartito.

Resistencia del sector automotriz

En paralelo, el sector automotriz, uno de los más sensibles a los cambios, mantiene opiniones divididas. Un estudio de Kelly México reveló que solo 55% de las empresas automotrices respalda la reducción, mientras el resto teme afectaciones en costos y productividad.

Según la directora de recursos humanos de Kelly México, Norma Godínez, el desafío no está en si debe aplicarse la medida, sino en cómo implementarla, pues algunas armadoras podrían optar por contratar más personal o rediseñar turnos, mientras otras acelerarían la automatización para compensar la reducción de horas.

Godínez destacó que la inteligencia artificial y la automatización ya se perciben como herramientas clave para mantener la eficiencia operativa sin aumentar plantillas, siempre que se acompañen de capacitación y reconversión laboral.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) ha solicitado que la reforma se aplique gradualmente y con flexibilidad operativa, a fin de garantizar que el cambio hacia las 40 horas semanales en 2030 no afecte la competitividad del sector ni la estabilidad del empleo.

Con información de El Economista y Expansión.