De cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026, diversos sectores internacionales y nacionales destacan la necesidad de preservar la estabilidad comercial del acuerdo, al tiempo que plantean nuevas prioridades en innovación, propiedad intelectual y cumplimiento laboral y ambiental.
El subdirector general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Marco Alemán, afirmó que el T-MEC será clave para que México avance en el Índice Global de Innovación, donde actualmente ocupa el puesto 58.
Explicó que la propiedad intelectual está en el centro de las negociaciones comerciales, pues la mayoría de los productos que se exportan tienen un componente intelectual que requiere protección normativa. Asimismo, destacó que la consolidación del sistema de patentes y propiedad industrial en México es un motor de competitividad y podría permitir al país posicionarse entre los 50 más innovadores del mundo.
En el ámbito empresarial, Eduardo Amaro, director regional de Rockwell Automation México, aseguró que México seguirá siendo un socio estratégico de Estados Unidos, aun con ajustes en el tratado.
Indicó que la nación mantiene ventajas arancelarias y capacidad manufacturera, especialmente en los sectores automotriz e industrial, y subrayó que la automatización no reducirá empleos, sino que demandará trabajadores especializados en áreas como realidad aumentada y análisis de datos.
Estados Unidos busca vigilar reglas medioambientales y agrícolas
Por su parte, 113 congresistas estadounidenses firmaron una carta dirigida a Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, solicitando que la revisión del T-MEC preserve las condiciones actuales del comercio agrícola.
Los legisladores, encabezados por Adrian Smith, Dusty Johnson, Jim Costa y Jimmy Panetta, destacaron que México y Canadá representan más de un tercio de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos, con ventas por 176 mil millones de dólares en 2024.
Sectores como leche, maíz, cerdo y vino se pronunciaron a favor de mantener las disposiciones de acceso al mercado, mientras que líderes agroindustriales, como Gregg Doud (NMPF) y Krysta Harden (US Dairy Export Council), pidieron evitar cambios que generen incertidumbre.
El analista Juan Carlos Anaya, del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), señaló que el bloque del T-MEC produce el 18% de los alimentos del mundo y cuenta con un índice de autosuficiencia del 112%, por lo que su fortaleza radica en la complementariedad estructural entre los tres países, más allá de las tensiones políticas.
Sin embargo, en Washington, el gobierno de Donald Trump busca endurecer el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) e incluir temas medioambientales, ampliando el alcance de las quejas a la gestión de residuos, emisiones y uso de químicos.
Desde su entrada en vigor en 2020, Estados Unidos ha presentado 41 denuncias laborales contra empresas mexicanas, principalmente del sector automotriz, como Volkswagen, Goodyear, Aerotransportes Mas de Carga y Grupo Yazaki, esta última con un nuevo caso abierto este mes por presuntas violaciones a la libertad sindical.
Ante este panorama, el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Rogelio Garza, llamó a que el mecanismo sea trilateral, equilibrado y aplicado con sensatez, evitando su uso como herramienta de presión comercial.
En conjunto, las posturas de organismos internacionales, legisladores, empresas y gremios anticipan que la revisión del T-MEC en 2026 estará marcada por cuatro temas centrales: la innovación tecnológica, la propiedad intelectual, la estabilidad del comercio agrícola y la ampliación del cumplimiento laboral y ambiental, todos factores determinantes para la competitividad de América del Norte.
Con información de Milenio, El Economista, El Financiero y El País.
